Paramita: Personas reducidas a un régimen de servilismo

                       

En el siguiente relato contaré mi experiencia tras haber estado vinculado durante un largo Periodo de tiempo a la organización budista Paramita (o Fundación Sakya o Centro Internacioal de estudios budistas)ubicada en Pedreguer (Alicante) y haber sido residente también durante un periodo de tiempo.

Resaltaré los principales aspectos en los que me baso para alertar de las prácticas sectarias y coercitivas que se ejercen, especialmente con los voluntarios residentes. En primer lugar dejo claro que este escrito no pretende ofender a las tradiciones budistas, ni a sus enseñanzas y creencias, que en si mismas son muy valiosas, si no que hablo de unas dinámicas de grupo en una comunidad en concreto. 
 
Sucede, que todas las personas atravesamos momentos difíciles en nuestra vida por diferentes causas y son estas grietas las que nos hacen vulnerables a vernos muy seducidos por alguna de estas organizaciones.Y, por muy inteligente o suspicaz que te creas, si encaja con tus aspiraciones internas y hace clic de la debida forma y en el momento preciso,seguramente no vas a sospechar.
 
¿Cómo se accede a este grupo? Mediante una captación, normalmente, a través de una plataforma online. Este es el proceso de seducción. Te encontrarás con numerosos cursos gratuitos, charlas y retiros online con un lama muy carismático. Puedes hacerte tu usuario para que se quede grabada la información de las actividades que vas haciendo online (y así se puede controlar mejor el grado de implicación). La web es preciosa, de buena calidad, todo imágenes de sonrisas, mensajes de esperanza, sabiduría, altruismo...(por supuesto se invierte muchísimo dinero en las plataformas online, videos de youtube y cuentas de redes sociales y también en controlar y eliminar cualquier comentario divergente). Cuando te quieras dar cuenta probábleme estés ya diría casi adicto, como me sucedió a mí, a escuchar al maestro, realizar cursos y meditaciones, pues es como un plató de televisión y todo lo que sucede se retransmite. Por supuesto la organización se encarga de bombardearte, desde que te inscribes, con mails, alertas y demás para que pase a un primer plano de tu vida.
 
Todo esto sucede de forma muy sutil. Para mí era una gran oportunidad de adentrarme en lo que creía un camino espiritual y de crecimiento interior. Como se repite tanto en las conferencias : "esta es una gran oportunidad que solo sucede una vez en la vida" "es el camino para ser la mejor versión de ti mismo" "eres un privilegiado porque muy pocas personas poseen el Karma necesario para llegar hasta aquí". Y es normal empezar a sentirse así, especial. Esta es la Luna de miel, el enamoramiento. Y sí, verdaderamente empieza a funcionar a nivel fisiológico como un enamoramiento o una adicción. Y, en este periodo, sinceramente no hay nada que hacer. A mí me podían haber dicho cualquier cosa, amigos, familiares, exmiembros (de hecho me advirtieron), que me hubiese dado igual. Lo tienes claro y vas a por eso. Y si tienes alguna persona que aprecies y esté en este momento de gran fascinación, te aconsejo que dejes pasar un tiempo hasta que el enamoramiento vaya pasando o al menos no esté en su punto álgido. Si no, solo lograrás que se aleje de ti. Lo mejor sería, bajo mi punto de vista, hacer que también te interesas por el maestro y por la organización y ya desde dentro empezar a cuestionar.(Con cuidado de que no te capten a ti también pues menospreciamos muchas veces el gran poder de seducción y manipulación) 
 
Todo era maravilloso a si que decidí dar un paso más: solicitar un voluntariado en el centro. Aquí es cuando realmente empieza la película. Me llamaron y me entrevistaron. Desde cuándo sigues al Lama, tiempo, implicación, devoción y me propusieron ir como trabajador voluntario durante un periodo de varios meses. ¡No me lo podía creer! De verdad, en ese momento creía que era lo mejor que me podía pasar en la vida. Ya antes de entrar comenzó una extraña urgencia, que luego se repetirá constantemente, por parte de la organización para entrar antes.
 

1. Olvídate de quien habías sido hasta ahora y de tu vida anterior. 

 
Entré allí y en principio era maravilloso. Una comunidad de personas con los mismos anhelos. Me sentí incluido y con la sensación de que mi vida tenía sentido. Pero también tuve la sensación de que mi vida ya no era mía. Y esto, de verdad, es muy triste y muy doloroso. Te organizan todo el día de principio a fin. El discurso es autorreferencial, no existe el mundo exterior al centro, solo los proyectos del centro y todo lo que ocurre en la organización. ¿Quién fuiste antes o que te gustaba hacer? olvídate, has venido a servir al Dharma y a darlo todo. En ese pequeño mundo jerarquizado y totalmente autoritario, ya no eres nada. Serás en función de lo que hagas dentro de la organización, por eso tienes que esforzarte, como tanto repite el maestro "un poquito más cada día".
 

2. Personas reducidas a un régimen de servilismo 

 
Entras como voluntario, su propia palabra lo indica, voluntario. Pero quedas relegado a ser un sirviente. Hay diferentes tareas a las que puedes dedicarte, según te asigne el maestro, independientemente de tus preferencias y si son contrarias a ellas mejor, para desestabilizarte más. Tareas monótonas durante seis horas al día seis días a la semana. Siempre hay urgencia porque nunca se acaba el trabajo, es agotador. Algunos se dedican a hacer grabaciones del Lama y editar sus videos, web y redes sociales, cocina, limpieza de todo el centro...Ahí es cuando comencé a tomar conciencia de que algo fallaba. Mis compañeros estaban exhaustos y muchos de ellos con problemas mentales. Algunos padecían insomnio desde hace años (hay personas que llevan viviendo allí bastantes años casi sin salir del centro), estados depresivos, se repetían crisis de angustia y llanto. Empecé a enterarme de que algunos compañeros trabajaban unas 10 horas al día. ¿tienes algo mejor que hacer que servir al Dharma? entonces es que aun estás confundido. 
 
Desde que entras te añaden a un grupo de WhatsApp que tendrás que estar mirando constantemente para estar al tanto de todo lo que sucede minuto a minuto y si no te has enterado de algo como el cambio de lugar de una reunión te recriminaran por ello. Prisa, prisa, prisa y urgencia. Siempre hay algo importante que resolver. Contrariamente a lo que se predica en los discursos, estar allí tiene poco que ver con una vida tranquila, simple, de recogimiento. Más bien es lo más parecido a trabajar para una multinacional capitalista, pero de estudios espirituales.
 
Aparte del trabajo asignado te empezaran a asignar más tareas, prácticas y demás para que finalmente abandones cualquier otra cosa o personas importantes en tu vida. Como tu autoestima se ve arrebatada porque ya no puedes pensar por tí mismo ni cuestionar nada ni hacer nada que te guste, estás encantado que te hagan propuestas como ser tutor de grupos de uno de los cursos que da el Lama, escribir artículos y cosas por el estilo. Ahora has subido a la élite intermedia, te ocupas también de captar y seducir a nuevas personas sin ni siquiera ser consciente de ello. 
 
Cuando hay retiros en el centro o eventos el trabajo es agotador. El grado de implicación será total y sobrepasará horarios y semanas seguidas sin descansar ni un día. A veces tenías que solicitar, sintiéndote culpable, egoísta y con vergüenza, un día libre para poder descansar un poco. Muchas veces el día libre tampoco es libre del todo pues coincide con conferencias o alguna actividad a la que hay que asistir. 
 
A esto se une a que, como tu vida ya no es tuya, aunque entraste como voluntario tienes que pedir permiso por todo: para salir fuera del centro tres días, ver a tu familia o no asistir a una meditación. Se exige una entrega total a la causa bajo el pretexto de liberarse para liberar a todos los seres del sufrimiento.
 
Poco a poco, como todos mis compañeros, fui reduciendo mi contacto con el exterior. No tenía tiempo de nada, estaba falto de descanso y estaba mal visto rodearte de personas que no formen parte de Paramita. No te prohíben la salida del centro ni nada expresamente, sencillamente te quedas sin tiempo, motivación y voluntad.
 
¡¡Atención!! Todo esto sucede muy rápido. Es muy fácil que en tan solo diez días rodeado de personas que piensan e interpretan la realidad de la misma manera, metido en un centro donde te ven como que tu obligación y tu deber es servir a la comunidad para ayudar a todos los seres y tu reconocimiento y aprobación como persona dependen de ello, te lo creas. De verdad, te lo acabas creyendo y empiezas a dudar de ti mismo y de tu criterio cuando ves cosas que no te cuadran. A desarrollar culpabilidad cuando cuestionas ciertas practicas y actitudes. 
 

3.No pienses.

No estaba bien visto discernir.Al parecer el único capaz de razonar era el Lama. Si cuestionas algo o das tu opinión hacia algún tema normalmente los compañeros te dirán que eso lo tienes que hablar con el Lama. Suena raro pero llegué a sentirme culpable muchas veces por pensar. Es como si fueses contra el Dharma, contra el Buda. Si algo no te cuadra es debido a tu ignorancia y si algún comportamiento del maestro lo ves injusto es porque no lo puedes entender. Él es el único que ve y tu solo podrás salir de tu ceguera si te dejas en sus manos. Si alguien exponía una opinión de como hacer algo en el centro, normalmente era ridiculizada en público por el maestro.
 

4. Control y autoritarismo. 

Me sentía controlado. Es una dinámica de grupo enfermiza en la que todos se controlan a todos. A donde has ido, con quien. Por qué no has asistido a una meditación. Qué prácticas estas realizando. Dices sí a una cosa, hacer un voluntariado y comenzar estudios budistas y parece que has dicho que sí a absolutamente todo. A todas la creencias, todo el linaje, etc.
 
Las lecturas también estan controladas. En la biblioteca solo hay libros sobre el Dharma y había que apuntar cuales te estabas leyendo. Estaba también mal visto hacer otras lecturas, especialmente de otras filosofías o ramas espirituales. Al igual que asistir a enseñanzas de otros maestros, incluso del mismo linaje. Cuando generalmente el el budismo tibetano te aconsejan lo contrario, nutrirte de enseñanzas de varios maestros y de exposiciones diferentes del Dharma. 
 
La mini sociedad que se crea es totalmente jerárquica. Arriba el maestro, lo decide absolutamente todo. No solo acerca de la enseñanzas espirituales sino acerca de cualquier decisión grande o pequeña en el centro. Se habla de comunidad pero ninguna decisión se tomaba en comunidad. Y nunca estábamos en comunidad más que en la comida. Todos estábamos tan ocupados que pasaban los días sin a penas ver y hablar con otros compañeros. La imagen que se vende al exterior es otra completamente diferente de comunidad cohesionada.
 
Alrededor del maestro hay personas allegadas que nunca acabé de entender que función tenían exactamente, si cobraban y si eran parte de la Fundación. Todo era un misterio. Solo sabes que estan por encima de ti en la jerarquía y tienes que obedecerles. 
 
Luego están allegados, que tienen más poder adquisitivo. Colaboran económicamente y son miembros más reconocidos. En la parte baja estábamos los voluntarios o sirvientes. Trabajadores que permanecen años quedándose en un estado de gran dependencia de la organización. Ni puedes trabajar fuera ni cobras por tus servicios dentro. Además nadie te asegura lo que puedes permanecer, de un día a otro te pueden pedir que te vayas y ya está. El estado de incertidumbre es constante. Como voluntario te enteras en el último momento de cambios y decisiones dentro de la comunidad. Es una sensación de aturdimiento mezclada con urgencia en la que nunca sabes bien que pasa. Por supuesto no tienes ningún derecho de preguntar algo sobre la Fundación, quienes son los dueños o cualquier cosa que no comprendas.
 

5. Entonces ¿Por qué no sales?  

La culpa, la esperanza y la autocensura junto a un ideal inalcanzable de máxima bondad son las claves para entender todo este proceso y la causa por la que permanecen tiempo y tiempo personas en ese régimen de sometimiento. Quiero dejar claro que dentro hay personas muy inteligentes, muy altruistas, con formaciones universitarias (doctores, psicólogos, economistas, artistas...) y que saben razonar muy bien. Pero lo que te impide salir cuando estas allí son emociones muy fuertes de culpa, inseguridad, miedo, sensación de fracaso, de ser malo, ser rechazado por la comunidad...Todo esto genera una enorme cantidad de sufrimiento que encuentra su salida en algún tipo de neurosis y/o somatizaciones. 
 
La culpa es siempre tuya. Pongo ejemplos: 
 
* Si sientes malestar emocional, has enfermado, te has dañado trabajando deberías agradecerlo. Tienes la suerte de que al estar en el Templo y más cerca de Buda tu Karma se está acelerando y te estas purificando antes. 
 
* Si no ves los frutos de la dedicación por entero y sin descanso, tranquilo. Estás acumulando mérito, un karma positivo que solo dará su fruto cuando se den las condiciones necesarias, quizá en tres vidas. 
 
* Si sufres, te quejas del exceso de trabajo y falta de descanso es que te falta entusiasmo, debes cultivarlo. O te falta verdadera aspiración. O no te estás esforzando lo suficiente, hazlo un poquito mejor cada día. O, una que funciona muy bien y se repite mucho, piensa a largo plazo. Es decir, relativiza tu malestar actual y piensa en 10,20,30,o 50 años o mejor, en la próxima vida. Esto es solo un pequeñísimo sacrificio comparado con iluminarte y salvar a todos los seres. 
 
* O el problema es que no estás siguiendo bien las instrucciones del Lama y estás poniendo algo de tu parte por medio (por supuesto eso está mal) De hecho se repetía en varias ocasiones que no se que estudio científico había demostrado que las personas que cumplen instrucciones de manera más eficaz son más inteligentes. (¿los robots?) 
 
* O lo que te pasa es la consecuencia de karmas pasados y no tiene nada que ver con la estructura de Paramita y con las dinámicas abusivas. (Las teorías y las creencias se llevan al extremo o más bien se tergiversan para manipular mejor) 
 
* O el problema es que no te estás organizando bien el tiempo. Planifícate mejor. Quizá estas perdiendo el tiempo, no lo estás haciendo bien. 
 
* No lo veas como trabajo, es Karma Yoga (Otra forma de tergiversar el concepto de Karma Yoga que se da en las Escrituras y del que han abusado muchos grupos) 
 
* ¿Por qué necesitas descansar? Es culpa tuya si necesitas descanso. Si realmente fueses completamente ecuánime y tuvieses calma mental te sería igual realizar una actividad u otra, descansar o no descansar. (De nuevo se lleva al extremo una cualidad como la ecuanimidad para ejercer manipulación y confundir) 
 

La esperanza 

En verdad la aspiración es muy hermosa. Erradicar el estado de ignorancia de la mente humana y asentarnos en nuestra verdadera naturaleza, consciencia pura y bondad, y poder ayudar a todos los demás seres. Las creencias, la filosofía teórica y práctica es muy valiosa. El problema es cuando se juega con algo que toca tan hondo el alma humana, sea de una forma mas consciente o inconsciente, para poder manipular. 
 
En mi caso me quedaba allí porque creía que era el único camino que me iba a conducir a la liberación. Haciendo un gran esfuerzo por desprenderme de tendencias egoicas pero barriendo de paso lo más intimo de mi corazón y la voz de mi conciencia. Resistes y resistes porque también vives momentos muy hermosos, estados espirituales, retiros y te quedas apegado a esos momentos bajo la esperanza de que, trabajar y trabajar sirviendo a la organización y siguiendo al maestro te limpiará el karma restante para finalmente liberarte. Es una esperanza que ciega, como casi todas. Otra ilusión más. Mejor mirar a la realidad, tal y como es en este preciso momento, sin ilusiones, aceptarla y actuar en consecuencia. Para mí ese es el camino de Buda.
 

Autocensura. No te fíes de tu criterio 

Si me voy...¿estaré tomando la decisión correcta? ¿y si me he dejado llevar por una emoción o un estado aflictivo? ¿perderé la gran oportunidad de esta vida? 
 
Se trata de un complejo proceso que va calando poco a poco y hace que no te fíes de ti mismo, ni de lo que sientes ni de lo que piensas. Dudas cada vez más y ,en mayor medida, aquellas personas que se han entregado por completo al criterio del Lama. 
 
Se fomenta que dudes de tu intuición constantemente, por que tu no ves y estas confundido. Y es cierto que no podemos fiarnos siempre de nuestra intuición, obviamente, pues a menudo es otra cosa lo que escuchamos y podemos actuar impulsivamente de forma ciega. Pero tenemos que aprender a escucharla cada vez con más claridad y eso implica equivocarse una y otra vez hasta que reforcemos nuestro criterio y afinemos nuestra escucha. En este contexto, la espontaneidad era ridícula y hacer caso a la intuición es algo solo para grandes yoguis. Para los demás solo queda el camino de obedecer al maestro. Escuchar a lo que quieres y sientes también se considera algo inferior.
 
Sucede que cuando allí dentro entras en crisis, porque al final tu ser grita, reinterpretas lo que sucede bajo la óptica de los discursos que escuchas constantemente. Hiperracionalizas el sentir con mil argumentos y esperas a que se te pase. Crees que ese dolor y esa angustia junto a los pensamientos de huida son coleteadas de tendencias egoicas que tienes que trascender, son emociones aflictivas que te estan nublando la mente y a veces se puede ver como algo incluso oscuro y sucio. Te sientes mal y culpable por sentir lo que sientes, por dudar de lo que llaman Dharma (de nuevo una reducción de un concepto mucho más amplio) por dudar del Lama o de algún superior. Y piensas que eso que te está pasando es culpa tuya porque en el fondo no eres lo suficientemente bueno y puro, no estas dando la talla como deberías. Y si no sales, el círculo se repite. Justificas todo, buscas errores en ti mismo y recomienzas con más energía, más entusiasmo, más esfuerzo. Hasta que se vuelva a repetir. Entonces empiezas a disociarte. Y puedes estar así años, en ese constante conflicto interno. Lo que te enseñan teóricamente poco o nada tiene que ver con lo que se pone en práctica en el centro y eso es muy difícil de asimilar para la mente humana. 
 

Ideal de máxima bondad 

De nuevo, se lleva al extremo el ideal de bondad de un Bodhisattva. Verdaderamente es bella esa aspiración pero se convierte en un ideal de perfecta bondad inalcanzable. Y, bajo este pretexto, uno debe aguantar lo que sea. Nunca se es lo suficientemente bueno ni se está a la altura. Eso sí, todo queda dentro de la organización. Lo de ser bueno y compasivo es con los que estan dentro o los futuros aspirantes a pertenecer pero no con las personas que estan fuera o que han abandonado la organización. Queriendo salvar a innumerables seres acabamos en muchas ocasiones siendo mezquinos con los más cercanos. 
 

6. Desconfianza inducida al mundo fuera de la organización 

Otra razón importante de por qué las personas permanecen en esa situación es por el constante adoctrinamiento sobre que cualquier cosa que hagas fuera de ese proyecto no tiene sentido. El concepto de Samsara (de nuevo malinterpretado), como se refieren al mundo de fuera, toma mucho peso. Muchos integrantes tienen miedo a salir y a relacionarse con otras personas, como si se fuesen a contaminar. Se habla del mundo de fuera como de una locura, algo sucio. Yo me he llegado a sentir mal por salir, relacionarme con otras personas y pensar que traía malas vibras al centro. He escuchado a compañeros hasta decir de las personas que venían a los retiros que ensuciaban al traer energía de fuera. Solo se ensalzan los aspectos negativos del mundo exterior, no hay esperanza posible fuera del dharma, todo es sufrimiento. Si bien el concepto de renuncia es muy importante para la vida espiritual y entender la impermanencia de todos los fenómenos, entre otras cosas, de nuevo creo que se lleva al extremos y se tergiversa para que renuncies a todos los proyectos que denominan mundanos y te dediques por entero a servir al grupo.                                                                                                                                                                               
 

7. ¿Y cual es el sentido de todo esto? 

Pues no lo sé. 
 
La misión es expandir el dharma por el mundo. Un templo que debiera ser lugar de recogimiento, estudio, meditación, convivencia en comunidad, intimidad con uno mismo... se convierte en un plató de televisión, lleno de cámaras, pantallas, retransmisiones de todo en directo, estrés, búsqueda de fama, poder y dinero. Y las personas, recursos humanos que a cambio de unos discursos motivadores salen muy baratos de mantener. 
 
A pesar de que uno de los nombres del centro es Centro Internacional de Estudios Budistas, los residentes, aunque hayamos estado años, no hemos realizado más estudios que escuchar las conferencias de los sábados abiertas a todo el mundo. No había ninguna oferta seria para los voluntarios de estudios budistas como tales.
 
 Me pregunto que pensaría el Buda si viese todo esto que se hace en su nombre.
 

¿Qué pasará si salgo? 

Te voy a contar lo que me sucedió a mí. Lo primero que sentí fue una paz inmensa, Sí, verdadera paz. Poder descansar y dormir y recuperar tu libertad y tu vida ¡eso es maravilloso! 
 
Lo de si había hecho bien o no, se pasó rápido. Pero uno tarda en recuperarse de esto. Es como si te hubiesen invadido en lo más profundo de tu alma y ahora eres otra persona. 
 
Me sentía muy solo. De convivir con muchas personas que parecían ser mis amigos pasé a estar solo y me había desvinculado de personas del exterior. Como se evita la comunicación con exadeptos por si te confunden o te alejan del camino, no recibí apenas nada de apoyo de los compañeros. Por no decir ni un mensaje.
 
A mí me ha llevado mi tiempo reordenarme la mente, la vida espiritual, recuperar la alegría y he llorado mucho por el camino. La sensación de culpabilidad por no haber hecho todo bien y no haber dado la talla ha durado bastante. Una de las secuelas que mas me ha dejado esta experiencia es la de que me cuesta mucho tomar decisiones, me quedo bloqueado. Pero cada vez voy pasito a pasito escuchando dentro con más claridad. Y otra secuela que detecto es sentir que tengo que hacer algo todo el tiempo y sentirme mal cuando descanso. La relación con el placer también es algo a trabajar. Allí dentro estaba prohibido decir me apetece y nos llegó a quitar el Lama hasta el cachito de chocololate que a veces comíamos después de comer. No sea que algo te vaya a dar un poco de placer y te despistes del Dharma. 
 
También las relaciones personales me cuestan un poco más y he tenido un periodo de bastante aislamiento. 
 
De verdad, no temas, no hay nada como recuperar tu libertad y autonomía. Y por salir de un grupo de estas características no pierdes tu vida espiritual, ni la gran y única oportunidad de tu vida. Hay muchas Vías, muchos maestros y muchas oportunidades, pero creo que ninguna se puede realizar desde la alienación. 
 
También me ayudó poder comparar esta experiencia con otros maestros espirituales que tuve en el pasado y que contrariamente a este Lama, y como debería ser, fomentaban la confianza en mi criterio, escucha interior y la fe en mis capacidades. 
 
Cuidado con quien te diga que tiene la verdad o la visión absoluta y que su camino es superior a todos los demás. 
 
Espero que este relato sea de ayuda, aunque solo sea a una persona. 
 
¡Que todos los seres sean felices y se liberen del sufrimiento!
 
NOTA de la redacción de la web:
 
Fiel reflejo de los grupos coercitivos y de sus derivas sectarias.Tu testimonio es muy reconfortante para la esperanza de muchas personas,familias y amistades.GRACIAS.

 

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