CUANDO EL ADEPTO DUDA DE SU PERTENENCIA AL GRUPO Y BUSCA RESPUESTAS

22.09.2018 00:09

 

El adepto a un grupo con derivas sectarias puede encontrar a veces cierta repulsión frente a diversos aspectos desagradables, perturbadores o que le provocan aversión al colectivo con el que convive. La soledad, el aburrimiento, el agotamiento, el desagrado por otros miembros, la corrupción en la jerarquía, la falta de intimidad, las condiciones de vida poco higiénicas y las normas estrictas que impiden la búsqueda de las metas personales (como una educación, carrera profesional, relaciones intimas) son fuentes potenciales de duda y descontento que podrían impulsar a una persona a dejar la secta.

A los adeptos se les da instrucciones concretas desde el principio, para que se repriman, rechacen, nieguen o venzan cualquier recelo que puedan tener sobre el grupo al que se han incorporado.

“Si meditas durante muchas horas, tus dudas van a desaparecer”

“Un buen seguidor del maestro debe tener una fe ciega en él, sin preguntas”

“Tus preguntas las escribes en un papel, lo doblas y lo colocas en el bolsillo de atrás. Y te sientas sobre ellas “

Además cualquier grupo coercitivo se encarga bien de que tus dudas, se mantengan bien alejadas del colectivo y que no dialogues sobre ello con otros compañeros.

El adepto estará bien adoctrinado, para que nunca confiese o traslade sus dudas y reflexiones a personas externas a la secta.

Como resultado de estas advertencias tan inhibidoras, los factores de repulsión pueden hallarse latentes en un remoto segundo plano en la mente del adepto durante todos los años de su permanencia en la secta. Pero los familiares y amistades pueden ayudar a despertar estos factores de repulsión proporcionando un entorno de confianza en el cual pueda expresar libremente las dudas que le acontecen .A continuación te avanzamos algunas posibles sugerencias que os serán muy útiles para  salir de este bloqueo.

Que hay que hacer y qué no hay que hacer para crear un “entorno” de confianza.

*Sed pacientes .A medida que se va creando una relación de confianza, vuestra hija/o tendrá mayor propensión a compartir con vosotros algunos de sus recelos sobre el grupo.

*Escuchad dando muestras de apoyo, animando a vuestro hijo/a a ir ahondando en la exploración de sus dudas, y demostradle que le comprendéis. No tipificar por nuestra parte al grupo como “sectario”, es preferible omitir esta denominación .Hablar del Colectivo o del Centro, de sus actividades, etc.

*Dejad que vuestro hijo/a se forme sus propias opiniones y llegue a sus propias conclusiones (diciendo, por ejemplo. “Ahora que nos has hablado de la corrupción entre los lideres y de su falta de ética ejemplar, ¿Qué piensas de todo ello?).En algunos casos, podéis pensar que las conclusiones de vuestra hija/o son absurdas. No es preciso que estéis de acuerdo, y, por supuesto, podéis expresar vuestras propias razones y análisis, pero recordad que la reevaluación informada y voluntaria debería permitir al hijo que se formara opiniones distintas de las de sus padres.

*Estad abiertos a la posibilidad de que algunas de vuestras conclusiones puedan ser erróneas.

*Permitir que vuestro hijo/a exprese sentimientos positivos sobre el grupo con el cual se relaciona y sobre otros componentes del mismo. Nos puede dar algunas pistas de afinidades e intereses comunes, más allá de las actividades y mensajes del grupo.

*No presionéis a vuestra hija/o para que manifieste sus duda sobre el grupo  diciéndole, por ejemplo:”Vamos Maribel, sabemos que tienes algunas dudas sobre este grupo… ¿Por qué no nos cuentas de una vez, en vez de seguir callándote?) Este tipo de actitud pone a vuestra hija siempre a la defensiva.

*No explotéis las dudas del hijo/a sólo para demostrar que tenéis razón (cómo responder “ ¿Ves como teníamos razón? Ya te lo habíamos dicho. Ya te dijimos que no ibas a ser feliz en este grupo “.Cuando se queja de que no tienen ninguna intimidad en el grupo ) Eso sólo sirve para humillarle y se cierre en banda.

*No  adelantéis juicios sobre el grupo por ella, ni le impongáis un punto de vista (como por ejemplo decirle: “Nos hemos informado de que ese grupo es destructivo, manipula a las personas “.Eso hará que sea mucho más difícil que libremente exprese sus sentimientos y pareceres.

*No culpéis a los otros componente de la secta de la infelicidad de vuestro hijo/a (diciendo, por ejemplo, “..a esas personas no les importas .Te están utilizando por tu tiempo, tu dinero y tus habilidades.”) En primer lugar, esta afirmación generalmente no es cierta. Exceptuando a una minoría selecta que, junto con el líder pueden dedicarse a la explotación intencionada de los adeptos ,a menudo existe un vínculo sincero de amistad y lealtad entre compañeros de la secta. En segundo lugar, puede resultar amenazador para un hijo/a oír a sus  padres o amigos criticar a los miembros de la secta. Si siente algún recelo, se sentirá más seguro si es él quien inicia la discusión y quien lo culpa.

*No culpéis a vuestro hijo/a de ser ingenuo o lento de reflejos para criticar al grupo, que le impone cuestiones que  en otras esferas de su vida no callaría. Recordad que puede que no esté ignorando los hechos intencionadamente. Puede que todavía se sienta incapaz de analizar el grupo críticamente. Darle su tiempo y que ella marque sus ritmos. Los demás le acompañamos en abrir canales de discusión constructiva y de reafirmación de su personalidad. Que no dependa el día a día, de la pautas  “sutilmente persuasivas” del GrupoDependiente.

*Hacer todo lo posible, en NO INTERRUMPIRLE cuando hable. Dejarle que acabe de expresarse como quiera, antes de vosotros expresar las vuestras. Este proceder le transmitirá vuestro respeto y a vosotros os permitirá comprender mejor sus ideas y sentimiento. Ello no quiere decir que tengáis que compartirlo.

*Dirigíos a vuestra hija/a de forma personal, y no como si ella fuera una representante de la secta o del grupo. Por ejemplo, preguntándole: “¿Cómo ha sido la meditación para ti ?dirigirá su atención hacia sus experiencias personales, mientras que si le preguntáramos:” ¿Qué es la meditación?”,¿Cuál es la finalidad del grupo?, etc. Ello puede provocar una respuesta prefabricada en el grupo previamente, y puede sentirse como una representante de la misma.

*Dejad que haya tiempos de silencio en medio de una discusión. Aunque a veces resulte embarazoso, el silencio permite, y muchas veces fomenta la introspección, ingrediente necesario para una evaluación critica. Si los padres o amigos pueden mantenerse en silencio cómodamente, es más probable que el hijo/a se sienta seguro y confiado para tomarse tiempo para reflexionar en algún momento de la discusión.

*Estad preparados para poner fin a un dialogo sin llegar a ninguna conclusión definitiva, especialmente si vuestro hijo/a parece estar cansado de hablar por el momento. Eso no quiere decir que los padres no deban animar la exploración; más bien significa recordar que una presión excesiva puede provocar la retirada. Tenemos que buscar el equilibrio.

Los padres y amigos deberían centrarse más bien sobre los factores repulsivos o negativos, que sean especialmente relevantes en las experiencias GrupoDependientes de su hija/o.

 

NOTA: Los consejos anteriores sobre qué hacer y qué no hacer son orientaciones y no reglas, y aconsejamos a los padres que sean flexibles y reaccionen ante sus propias situaciones únicas. Interrumpir ocasionalmente al hijo/a en medio de una frase, o dejar escapar un comentario despectivo sobre el grupo, no son errores terribles, y se pueden corregir fácilmente sólo pidiendo perdón o reconociendo que ese comentario fue demasiado precipitado.
 

En definitiva tenemos que atraerle a un terreno en el que ella/el mismo, tenga que enfrentarse a sus propias contradicciones y busque respuestas de forma natural, por encima de familia, amistades o GrupoDependiente. Asuma los pros y contras de una relación grupal que le puede condicionar su evolución como persona a nivel profesional, la restricción de amistades, la ruptura familiar, sus  aficiones e inquietudes. Aparte de en algunos casos puro servilismo a unos líderes que miran más bien “vivir a cuerpo de rey”, a costa de los demás. Y tú eres una pieza más, en su dinámica abusiva hacia los integrantes de la secta.