DESMONTANDO LA TERAPIA REGRESIVA Y A BRIAN L.WEISS

05.08.2018 20:14

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Y bien:¿Qué cosa es una Terapia Regresiva?
Una de las primeras reglas de una discusión sensata es la de ponerse de acuerdo en algunos términos básicos de tal manera que los involucrados en aquella tengan un mínimo lenguaje común. Pues bien, después de una revisión de la literatura disponible tanto en Internet como del libro del que es considerado por los defensores de esta terapia como padre de la misma, Brian L. Weiss, encontramos una imposibilidad (quizás debida a nuestra formación limitada, vayan ustedes a saber) de decir que cosa es una terapia regresiva en la que todos sus defensores estuvieran de acuerdo. Es más, en algunos casos consultados ni siquiera se dice claramente que es, como en el folleto que proporciona el español Centro de Estudios Superiores de Terapia Regresiva, que sin embargo promueve un amplio "programa de estudios" con venta de material incluido. Esto significa un primer problema de convencimiento, y no nos digan que no los defensores, contra los que creemos y sostenemos que esta terapia no es más que un fraude patético. Posteriormente hablaremos de por qué vemos como problema esto.
Entonces, regresando al problema de la falta de definiciones, tendremos que recurrir al padre del asunto este para ver si a partir de ahí tenemos una punta de la madeja que permitirá deshacer la bola de la ignorancia. En una entrevista realizada por la revista "Mente Sana", que nos fue proporcionada sin fecha, el Dr. Weiss da lo que parece ser una especie de definición: a la pregunta de ¿Qué son las regresiones?, el doctor contesta: "Regresión significa ir atrás en el tiempo. Cuando una persona está en un estado de relajación profunda o hipnosis, es más fácil llegar a la raíz, a la causa que origina el síntoma, independientemente de que el trauma se haya producido en la infancia, en el útero materno o en vidas pasadas."

Dejemos de momento esta respuesta como la proporciona el padre de la terapia regresiva y los posibles problemas que pueda significar con, por ejemplo, la ortodoxia psicoanalítica fundada en Freud, y veamos la siguiente respuesta proporcionada por Weiss a la revista Psychologies del 7 de octubre de 2005, a la pregunta “¿Puede explicarnos qué es y en que consiste la terapia regresiva?” en la cual el Dr. Weiss contesta lo siguiente:

La terapia regresiva es un tratamiento que valiéndose de distintas herramientas como puede ser la hipnosis, la relajación y la visualización, ayuda al paciente a rastrear en su inconsciente el origen de sus problemas y su manera de resolverlos. Y muchas veces esa raíz se encuentra en existencias anteriores cuyos avatares coinciden con las síntomas que presentan en sus vidas actuales.

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Vamos a dejar estos intentos de definición y a suponer que fueron realizados por el Padre de la terapia sin ánimo de bolsear al respetable, a menos que se desee acudir a definiciones como la obtenida de la página “En buenas manos”, ejemplo si los hay de lo que es el alucine barato o las ganas de burlarse de la gente, o ambas cosas:

  • ¿Qué es la terapia regresiva? La terapia regresiva es una técnica de acceso al inconsciente utilizada desde hace más de 3000 años por muchas culturas”. Ya estoy informado, gracias, pero lo que viene a continuación no tiene precio:
  • ¿En qué se basa la terapia regresiva? En el intento de profundizar y escuchar los trasfondos de la mente desde una actitud abierta con tolerancia y predisposición para observar al ser humano desde otro ángulo de conciencia. Para ello se utiliza como herramienta de trabajo una profunda relajación que permite entrar en un nivel de ondas cerebrales en el que se produce un estado alterado de conciencia idóneo para provocar la libre asociación del inconsciente. Para realizar una REGRESION se necesita que la persona se encuentre en un nivel mental Alfa-Zeta cercano al sueño pero sin entrar en él, al cual se llega mediante una profunda relajación física dirigida por el terapeuta. Sin embargo una vez alcanzado este nivel la persona no pierde en ningún momento su conciencia, por lo que es absolutamente libre de marcharse, no hacer el trabajo e incluso razonar lo que esta sucediendo.” Mejor lo dejamos así.

Pero incluso si aceptemos transitoriamente, nosotros, críticos de esta terapia, y supongamos que en términos generales sus seguidores lo hacen, las definiciones que proporciona el Dr. Weiss de su terapia y de la forma en que esta opera, hay cosas que sencillamente no van. La dificultad para comprender científicamente el comportamiento humano: la existencia de múltiples escuelas de psicología y psiquiatría ponen de manifiesto aquella dificultad. Y por lo mismo, los métodos pueden estar difícilmente estandarizados. La hipnosis es utilizada por muchas de estas escuelas y un estudio sobre las causas y consecuencias fisiológicas de su aplicación puede encontrarse en The truth and the hype of Hipnosis, Michael R. Nash, Scientific American, Volume 285, No. 1, julio de 2001, pp. 33-40. La relajación es también usada por distintas escuelas psicológicas, tratando de crear un medio adecuado y no hostil al paciente para que este “saque” el problema motivo de su consulta. Pero el resto es vil charlatanería y estupidez, como pasaremos a ver inmediatamente.

El Dr. Weiss era muy consciente de las inmensas dificultades que tendría que enfrentar cuando empezara a pregonar la buena nueva de su “increíble método”. En su libro “Muchas vidas. Muchos maestros”, en donde narra sus sesiones con la mujer que le cambió su visión del mundo, encontramos las siguientes reflexiones que, según él, se dieron después de la primera sesión:

“Cuando Catherine se hubo ido, y durante varios días más, reflexioné mucho en los detalles de la regresión hipnótica. Reflexionar es natural en mí. Muy pocos de los detalles que emergieran de una hora de terapia, incluso de las “normales”, escapaban a mi obsesivo análisis mental, y esa sesión difícilmente podía considerarse “normal”. Por añadidura, era muy escéptico con respecto a la vida después de la muerte, la reencarnación, las experiencias de abandono del cuerpo y los fenómenos de ese tipo. Después de todo, según pensaba la parte lógica de mi persona, eso podía ser fantasía de Catherine. En realidad, me sería imposible demostrar la veracidad de sus aseveraciones o visualizaciones. Pero yo también tenía conciencia, aunque mucho más difusa, de un pensamiento menos emocional. Mantén la mente abierta —me decía ese pensamiento—, la verdadera ciencia comienza por la observación. Sus “recuerdos” podían no ser fantasías ni imaginación. Podía haber algo más de lo que estaba a la vista… o al alcance de cualquier otro sentido. “Mantén la mente abierta. Consigue más datos.” Otro pensamiento me importunaba. Catherine, tan propensa a temores y ansiedades desde siempre, ¿no tendría demasiado miedo de volver a someterse a la hipnosis? Resolví no llamarla.

Que ella también digiriera la experiencia. Esperaría a la semana siguiente.”

Pero incluso si aceptemos transitoriamente, nosotros, críticos de esta terapia, y supongamos que en términos generales sus seguidores lo hacen, las definiciones que proporciona el Dr. Weiss de su terapia y de la forma en que esta opera, hay cosas que sencillamente no van. La dificultad para comprender científicamente el comportamiento humano: la existencia de múltiples escuelas de psicología y psiquiatría ponen de manifiesto aquella dificultad. Y por lo mismo, los métodos pueden estar difícilmente estandarizados. La hipnosis es utilizada por muchas de estas escuelas y un estudio sobre las causas y consecuencias fisiológicas de su aplicación puede encontrarse en The truth and the hype of Hipnosis, Michael R. Nash, Scientific American, Volume 285, No. 1, julio de 2001, pp. 33-40. La relajación es también usada por distintas escuelas psicológicas, tratando de crear un medio adecuado y no hostil al paciente para que este “saque” el problema motivo de su consulta. Pero el resto es vil charlatanería y estupidez, como pasaremos a ver inmediatamente.

                 

El Dr. Weiss era muy consciente de las inmensas dificultades que tendría que enfrentar cuando empezara a pregonar la buena nueva de su “increíble método”. En su libro “Muchas vidas. Muchos maestros”, en donde narra sus sesiones con la mujer que le cambió su visión del mundo, encontramos las siguientes reflexiones que, según él, se dieron después de la primera sesión:

“Cuando Catherine se hubo ido, y durante varios días más, reflexioné mucho en los detalles de la regresión hipnótica. Reflexionar es natural en mí. Muy pocos de los detalles que emergieran de una hora de terapia, incluso de las “normales”, escapaban a mi obsesivo análisis mental, y esa sesión difícilmente podía considerarse “normal”. Por añadidura, era muy escéptico con respecto a la vida después de la muerte, la reencarnación, las experiencias de abandono del cuerpo y los fenómenos de ese tipo. Después de todo, según pensaba la parte lógica de mi persona, eso podía ser fantasía de Catherine. En realidad, me sería imposible demostrar la veracidad de sus aseveraciones o visualizaciones. Pero yo también tenía conciencia, aunque mucho más difusa, de un pensamiento menos emocional. Mantén la mente abierta —me decía ese pensamiento—, la verdadera ciencia comienza por la observación. Sus “recuerdos” podían no ser fantasías ni imaginación. Podía haber algo más de lo que estaba a la vista… o al alcance de cualquier otro sentido. “Mantén la mente abierta. Consigue más datos.” Otro pensamiento me importunaba. Catherine, tan propensa a temores y ansiedades desde siempre, ¿no tendría demasiado miedo de volver a someterse a la hipnosis? Resolví no llamarla.

Que ella también digiriera la experiencia. Esperaría a la semana siguiente.”

 

“Mantén la mente abierta … la verdadera ciencia comienza por la observación” ¿De verdad, Dr. Weiss, no quiere ver la cara de tarados? ¿Y cuál es el método científicamente válido que aplica en sus “observaciones”, por ejemplo? Podemos leer todo este libro y no encontramos una sola explicación de método alguno, sino puras reflexiones y descripciones de las “sesiones”.

Pero como el Dr. Weiss era muy claro de que no había ciencia alguna de entrada en lo que nos está describiendo, se dio cuenta de que era necesario echar mano de otra clase de conocimientos:

Durante esa semana, yo había repasado el libro de texto de un curso de religiones comparadas que había seguido en mi primer año en la Universidad de Columbia. Había, ciertamente, referencias a la reencarnación en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. En el año 325 d. de C., el emperador romano Constantino el Grande, junto con Helena, su madre, había eliminado las referencias a la reencarnación contenidas en el Nuevo Testamento. El segundo Concilio de Constantinopla, reunido en el 553, confirmó ese acto y declaró herética la idea de la reencarnación. Al parecer, consideraban que esta idea debilitaría el creciente poder de la Iglesia, al conceder a los seres humanos demasiado tiempo para buscar la salvación. Sin embargo, las referencias originarias habían existido; los primeros padres de la Iglesia aceptaban el concepto de la reencarnación. Los primitivos gnósticos —Clemente de Alejandría, Orígenes, san Jerónimo y muchos otros— estaban convencidos de haber vivido anteriormente y de que volverían a hacerlo. Pero yo no había creído nunca en la reencarnación. Ni siquiera había pensado mucho en el tema. Aunque mi temprana educación religiosa hablaba de una vaga existencia del «alma» después de la muerte, la idea no me convencía.

Si Weiss se hubiera concretado a este apoyo de su conocimiento, sus doctrinas no pasarían de ser, en el mejor de los casos, opiniones personales de un psiquiatra que no tiene explicación sensata para el fenómeno que está observando. No sería el primero que pasaría por una situación de fracaso ni ciertamente el último, o, en el mejor de los casos, la recuperación de su paciente sería uno de los tantos “milagros” a los que se enfrentan los especialistas que ignoran por qué de pronto la enfermedad de un paciente remite, pero Weiss no podía dejar la cosa así, y la necesidad de explicaciones “a modo” lo impulsaron a buscar “respuestas científicas” que pronto lo llevarían a ser el famoso y rico doctor que ahora es:

Revolví las bibliotecas de medicina, con un apetito nuevo e insaciable por cualquier artículo científico que se hubiera publicado sobre la reencarnación. Estudié las obras del doctor Ian Stevenson, respetado profesor de psiquiatría en la Universidad de Virginia, quien ha publicado una extensa bibliografía psiquiátrica. El doctor Stevenson ha reunido más de dos mil ejemplos de niños con recuerdos y experiencias del tipo de la reencarnación. Muchos presentaban xenoglosia, la capacidad de hablar un idioma extranjero al que nunca habían estado expuestos. Estas historias clínicas están completas, cuidadosamente investigadas; son en verdad notables.

Leí un excelente panorama científico de Edgar Mitchell. Con gran interés, examiné los datos de percepciones extrasensoriales reunidos por la Universidad de Duke, y los escritos del profesor C. J. Ducasse de la Universidad de Brown; también analicé con atención los estudios de los doctores Martin Ebon, Helen Wambach, Gertrude Schmeidler, Frederick Lenz y Edith Fiore. Cuanto más leía, más quería leer. Comencé a comprender que, si bien me tenía por profesional bien informado con respecto a todas las dimensiones de la mente, mi instrucción era muy limitada. Hay bibliotecas enteras llenas de este tipo de investigación y bibliografía, pero son muy pocos los que las conocen.

Una gran parte de esta investigación fue realizada, verificada y reproducida por respetables médicos y científicos. ¿Es posible que todos estuvieran equivocados, que se engañaran? Las pruebas parecían abrumadoramente positivas, pero yo aún dudaba. Abrumadoras o no, me costaba creer en ellas. Tanto Catherine como yo, cada uno a su modo, habíamos quedado profundamente afectados por la experiencia. Catherine mejoraba en el plano emocional; yo ensanchaba los horizontes de mi mente. Ella, atormentada por sus miedos durante muchos años, empezaba a hallar algún alivio. Ya fuera por medio de recuerdos verdaderos, o por medio de vívidas fantasías, yo había hallado el modo de ayudarla y no pensaba detenerme.

 

Y efectivamente: no se detuvo ni se ha detenido hasta el momento. Especialistas consultados por quien esto escribe me han dicho que varios de los citados por el Dr. Weiss ya habían tenido cuestionamientos por esta clase de estudios que bajo un patrón serio y riguroso de investigación médica no podían ser tomados en serio, y esto debía saberlo el Dr. Weiss: no solamente la Iglesia Católica, la protestante en sus diferentes denominaciones y el judaísmo consideran a la reencarnación como herejía, brujería o mera superstición idiota, al menos la mayor parte del tiempo y por los poderes reconocidos oficialmente. Tampoco podían pasar, y el Dr. Weiss lo sabe muy bien, como algo serio en la investigación médica y psicoanalítica. Y una cosa es engañar a gente que necesita creer en lo que sea, y otra muy diferente venderle la moto a especialistas preparados (aunque de todos modos no faltan de estos quienes le compran el engaño, quien este escribe conoce a algunos). Y tan bien lo sabe Weiss que ha tenido que declarar que la gente que se somete a sus fantasías no necesita creer en la reencarnación: no se vaya a poner encima la pesada bota de El Vaticano o de algunos de los talibanes creacionistas como los que a veces organizan incursiones en La Ciencia y sus Demonios, y el negocio se venga abajo.

Para justificar sus desvaríos, Weiss ha tenido que recurrir a fuentes de dudoso valor científico y a retorcer la idea de ciencia, como hemos podido ver en las citas anteriores, aunque hemos de reconocerle que tiene la honestidad de reconocer esto último, algo de lo que carecen sus fanáticos seguidores. Al hablar de otra de sus pacientes, el Dr. Weiss escribe lo siguiente:

En otra vida, Iris vio a Catherine como hombre de uniforme rojo, trabajando con caballos y soldados. El uniforme, rojo y dorado, parecía ruso. Pasó otra existencia como esclava nubia en el antiguo Egipto. En algún momento la capturaron y la arrojaron a la cárcel. También fue un japonés, dedicado a libros y a la enseñanza, muy erudito. Trabajaba en varias escuelas y vivió hasta edad muy avanzada.

Por fin había una vida más reciente: como soldado alemán muerto en combate.

Me fascinó la detallada exactitud de esos acontecimientos pasados descritos por Iris. Era asombroso el modo en que se correspondían con los recuerdos de la propia Catherine bajo regresión hipnótica: la herida en la mano sufrida por Christian en la batalla naval y la descripción de sus ropas; Luisa, la prostituta española; Aronda y los entierros egipcios; Johan, el joven invasor degollado por una antigua encarnación de Stuart mientras ardía la aldea de éste; Eric, el malhadado piloto alemán, etcétera.

También había coincidencias con la vida actual de Catherine. Por ejemplo: a ella le encantaban las joyas de piedras azules, sobre todo el lapislázuli. Sin embargo, no se había puesto ninguna para asistir a la entrevista con Iris. Siempre le habían gustado los animales, sobre todo los caballos y los gatos; se sentía más a salvo con ellos que con la gente. Y si hubiera podido elegir una ciudad en el mundo entero, habría elegido Florencia.

Bajo ningún concepto diría yo que esta experiencia es un experimento científico válido. No habría modo de controlar las variables. Pero ocurrió y creo que es importante relatarlo aquí
 
 

Pero como no se trata de dejar que el negocio en ciernes se pierda, Weiss inmediatamente agrega:

No tengo certeza de lo que pueda haber ocurrido ese día. Tal vez Iris utilizó inconscientemente la telepatía para “leer” la mente de Catherine, puesto que las vidas pasadas ya estaban en su subconsciente. O tal vez era, verdaderamente, capaz de percibir información de vidas pasadas mediante el uso de sus poderes psíquicos. De un modo u otro, las dos obtuvieron la misma información por medios diferentes. Lo que Catherine supo por regresión hipnótica, Iris lo alcanzó por medio de canales psíquicos.

 

Como si no fuera suficiente la reencarnación (a la que por el otro lado Weiss la esconde bajo el tapete como a la puta incómoda de la familia cuando esta puede generar escándalo -véase la agresiva y breve entrevista en La Contra, sección del periódico español La Vanguardia, del 21 de octubre de 2005, pulsar aquí para ver) agrega las siguientes tarugadas esotéricas: canales psíquicos y telepatía. Este lenguaje deliciosamente obscuro que es muy del gusto de los chalados que tienen necesidad de “cosas extraordinarias” que se opongan a la “ciencia oficial” (signifique esto lo que sus majestades gusten) difícilmente podría ser aceptado por un especialista médico o de otras especialidades que tenga un mínimo de ética y respeto por su trabajo. ¿Qué hacer entonces?

Era necesario agregar otra cosa que le diera sustento a su discurso, y recurrió a lo que cualquier charlatán y magufo que se precie no podía dejar escapar: la Física Cuantica, faltaba más, hágame usted el bendito favor de rescatarme.

Veamos la joya que encontramos en una entrevista realizada por la mandamás del Instituto Español de Terapia Regresiva, Cristina San Miguel, apenas el año pasado:

La física cuántica nos habla de universos múltiples, de vidas paralelas ¿Qué opina sobre la posibilidad de estar viviendo otras vidas paralelas a esta?

Creo que sí vivimos vidas paralelas. Los físicos hablan de infinidad de futuros y universos con muchas dimensiones. Hablan de 10 o 12, no sólo de 3 dimensiones. En cosmología esto está prácticamente aceptado.

Probablemente todas las vidas se vivan simultáneamente porque el tiempo no existe; pero en este mundo físico lo vivimos literalmente en pasado, presente y futuro. Cada vez que tomamos una decisión importante escogemos un camino, un futuro; pero puede que mi otro yo escoja otro futuro y otro yo, escoja otro distinto. Todos esos futuros están interactuando unos con otros y el baile se vuelve muy complejo. Pero nada ocurre por casualidad ni es accidental. En este mundo físico hablamos de pasado, presente y futuro, pero en realidad todo puede suceder en paralelo. Así que podemos saltar de una vida a otra, conocer esas otras vidas y conectar con los futuros que más nos beneficiarán.

 

La cantidad de desatinos y extrapolaciones absurdas con las que se despacha Weiss en estas frases darían pauta a un artículo cómico tan grande como el presente. Empezando por el simple hecho de que los físicos y cosmólogos plantean que la existencia de esos universos paralelos, en caso de existir, tendrían leyes naturales físicas y químicas con leyes muy diferentes a las que conocemos aquí y que esto, en cierta forma, garantiza la existencia de nuestro universo. Podemos continuar con la confusión del doctor sobre nuestra existencia finita y limitada a este universo y la existencia de otras dimensiones y lo que eso verdaderamente significa. No puede dejar de preguntarse quien esto escribe como podría conjuntar el doctor sus alucinantes teorías y justificaciones si hubiera tenido la oportunidad de saber, ya ni siquiera pensemos en leer, que a lo mejor él y todos no somos más que un holograma de acuerdo a Information in a Holographic Universe. Theoretical results about black hole suggest that the Universe could be like a gigantic hologram. Jacob D. Bekenstein. Scientific American, Volume 289, No. 2, agosto 2003, pp. 58-65. Podemos especular un poco: seguramente Weiss se brincaría olímpicamente Theoretical results …, no vería Information y diría que no somos existencia material, lo que, ¡Oh my God!, justificaría la telepatía y la reencarnación. Casi estamos seguros.

Este uso ladrón del conocimiento científico reciente (este es un ejemplo de lo que abunda en los libros consultados y entrevistas) ya lo hemos encontrado en Lacan, Debray, Deleuze y otros que son reseñados en Imposturas Intelectuales. La lógica es la misma: uso grosero de conocimientos que en el mejor de los casos se conoce de segunda referencias, extrapolaciones injustificables de la física al comportamiento humano, y uso de un lenguaje que no tiene más función que asombrar al lector-víctima que tiene la mala suerte de encontrarse con las alucinaciones de Weiss y que tiene la peor ocurrencia de defenderlas a ultranza, urgida como se encuentra ésta víctima de creer en algo trascendental y absoluto. Una religión nueva, la de la Terapia Regresiva, ha nacido. Weiss es el Gran Sacerdote, gente como Cristina San Juan, sacerdotes del círculo inmediato o los acólitos, y los que se han tragado completa la píldora, la feligresía que gasta su dinero y su tiempo en esta basura que no tiene fundamentos médicos, psicológicos, físicos, biológicos, ni químicos serios, y de paso se cargan a la psiquiatría. Nadie ha demostrado que somos una acumulación de vidas pasadas, y el asunto de la reencarnación es metido, como la puta respetuosa que no es, de trasmano para después negarla, en una copia barata y absurda de creencias espirituales y religiosas de oriente, que de paso también se cargan en la contabilidad de esta tontería. Todo para que “aprendamos lo que necesitamos”, y de paso, que el negocio siga.

Y como si no fuera suficiente esta invocación del pasado ahora podemos hablar del futuro. Como en una cinta sinfin de una fábrica taylorista de ideas magufas, lo que funciona en un sentido, claro que puede funcionar en el otro: en un recuadro de la entrevista que la revista Psychologies le hace a Weiss, encontramos la siguiente perla:

 

Viajes al futuro. Tras tres años de investigación (¿a qué a más de uno de nosotros nos encantaría ver sus procedimientos, estudios de campo, etc.? Pues no se nos va a hacer, ni modo) Brian Weiss ha adoptado la progresión (viajes al futuro) (si no me dicen, no me entero, gracias) como una herramienta que contribuye, junto con la regresión, a la completa sanación del paciente.

 

 

Como si no tuviera suficiente con saber si los problemas que tuve con mi madre son por qué nunca dejé de ser Edipo-Matrix-Reloaded, ¿¿¿¿ahora tengo que preocuparme por que mis problemas actuales están vinculados a lo que viviré dentro de, mil años, por poner el caso???? “El doctor Brian Weiss -continúa el enrevesado cotorreo de la revista- prefiere hacer la progresión a vidas futuras, por qué la progresión a la misma vida puede condicionar enormemente, a no ser que la persona tenga la madurez suficiente para entenderla como una metáfora”. Anda ya, que si no estoy “suficientemente maduro”, ¿esto no es una metáfora? … ¿Alguien entre la concurrencia tiene un Prozac o un vaso de vodka?

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Terminemos

Religión cuya única y “verificable” base es las ganas de creer por parte de quienes la sostienen y en donde conceptos como alma única e inmortal son, junto con la puta de la reencarnación, la base del discurso, incluso en algún momento debe esta religión de la Terapia Regresiva, como todo buen negocio religioso, tener algunos límites claros sobre quienes pueden ejercer misa y quienes nada más deben callar, obedecer y pagar.

Pretendiendo ser una terapia seria como las que se estudian en las universidades con reconocimiento oficial, la ya mencionada revista Psychologies nos proporciona algunas “claves” de lo que es considerado una auténtica terapia de regresiones:

Claves de la terapia regresiva

  • Indicada para: Bloqueos emocionales, sexuales, depresiones, fobias, dolores físicos inexplicables, enfermedades que afectan al sistema inmunológico y con un comportamiento psicosomático.
  • El terapeuta: Debe ser un psicoterapeuta, psicólogo o psiquiatra, formado en estas técnicas y acreditado.
  • Peligros: Al trabajar con el inconsciente, pueden abrirse puertas que estaban cerradas. Por eso debe hacerse en el marco de una terapia, para que el paciente reciba la ayuda necesaria.
  • Contraindicaciones: Está absolutamente contraindicado en casos de psicosis, esquizofrenia y epilepsia.

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No se ve mal esto, ¿verdad? Cualquiera que pretenda trabajar con las emociones de las personas tiene que estar mínimamente preparado y acreditado para hacerlo aunque uno no deja de percibir que esto es muy genérico. Y aún así, no hay acuerdo entre los charlatanes, como puede verse en esta información proporcionada por la página “MundoRegresiones”:

 

 

Las regresiones están contraindicadas en psicosis, esquizofrenia y psicopatía

No es cierto. Se puede trabajar con personas que tengan estos cuadros clínicos, lo único que aconsejamos es que si eres un terapeuta que está empezando a utilizar estas técnicas, lo mejor que puedes hacer es derivárselo a otro compañero más experimentado y tu iniciarte con otro tipo de paciente. También es muy importante que en estos casos, los profesionales sean médicos (preferentemente psiquiatras) o psicólogos clínicos con una dilatada experiencia profesional. En todos los casos, se deberán siempre respetar los dictámenes médicos, no haciendo intromisión de los mismos y teniendo siempre presente que el trabajo de regresiones es una vía de apoyo y no una terapia sustitutiva. Trabaja como apoyo al psiquiatra que este llevando el caso y comentarle tus puntos de vista. Cuanta mas comunicación exista entre vosotros, mejor para vuestro paciente.

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Pero, bueno, ahora no perdamos de vista esto:

”El terapeuta”: Debe ser un psicoterapeuta, psicólogo o psiquiatra, formado en estas técnicas y acreditado.”

Habíamos hablado anteriormente del problema que significa el no tener una definición mínima con la que se pudiera trabajar. Y el problema estriba en lo siguiente: al carecer de una metodología propia de trabajo, aunque sea muy limitada (ya hemos visto algo de las diferencias para entender que es una regresión).

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¿Será por esto qué en ninguna de “las escuelas” que forman a estos “terapeutas” plantean requisitos mínimos de admisión, como el título obtenido en alguna universidad reconocida, aunque por el otro lado se apela a la “profesionalidad” de los que aplican estas terapias?

¿Por qué en algunas páginas como “MundoRegresiones” plantea que su apoyo y reconocimiento se le otorga la fraudulenta B.I.U., o sea la Bircham International University? (ver Universidades Fraudulentas y Títulos sin valor académico -comprados- ).

MundoRegresiones” presume en su página de Internet un acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión social de la República Mexicana, sin embargo, al buscar con las claves proporcionadas en la páginas ese acuerdo, solamente se encuentra que una asociación argentina con sede en Buenos Aires llamada FERSiC, dedicada integramente al “Test de Rorschach Sistema Comprehensivo”, tiene ese acuerdo. Una búsqueda por la página de la Secretaría no reveló algo del mismo.

Las Terapias Regresivas son todo lo que se quiera menos ciencia ni conocimiento objetivo. Tienen todo el esquema de una religión o secta, de la charlatanería que sirve absolutamente para nada por qué pretende curar absolutamente todo. Justifica, dependiendo de quienes lo promuevan, si la hipnosis será usada o no, si los pacientes con trastornos graves pueden recibirla o no, si la relajación será necesaria o no. Encontramos en la página “Regresiones” del Instituto Español de Terapia Regresiva:

¿Siempre hay que hacer una relajación previa para entrar en regresión? No necesariamente. El método propuesto por Netherton implica establecer un diálogo con el paciente que le permita focalizar e intensificar el síntoma, y a través de un proceso asociativo muy espontáneo de su mente, entrar directamente en regresión sin ningún tipo de técnica hipnótica o relajación previa.

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Tiene también todos los elementos de una charlatanería que necesita del lenguaje de la ciencia (que no entiende y no le interesa entender) para justificar un discurso que de otra forma evidenciaría su pobreza teórica y el engaño a que gente necesitada de verdadero apoyo psicológico, es sometida.

Al final de cuentas, lo único cierto en lo que posiblemente detractores y defensores de esta charlatanería podemos estar de acuerdo es en lo siguiente:

El Dr. Juan José López, al que las autoridades de Murcia dieron su aval oficial para ejercer “terapias regresivas”, mismas que después se lo quitaron aduciendo errores administrativos, dijo a la revista “Interviú” (22 de junio de 2009, pp 38-41, pulsar aquí para ver) lo siguiente:

En el caso de que todo esto no fuera verdad (la Terapia Regresiva, que es el caso), si por todo lo que he observado la gran mayoría de los pacientes viviendo esta fantasía solucionan su problema, a mi terapéuticamente ya me vale

Ciertamente, Dr. López: todo esto es una fantasía sin sustento alguno que por alguna razón desconocida le funciona a algunas personas, pero que no tiene más sustento que el de una secta más o menos organizada. Y si a usted terapéuticamente le vale, a nosotros, que no creemos que esta charlatanería sea ciencia y quien sabe si es nada más filosofía barata o algo peor, también nos vale. Diga a los defensores de esta basura su verdad a los cuatro vientos y haga un favor al conocimiento real.

Referencias

  • Brian L. Weiss. Muchas vidas, Muchos maestros. Ediciones B, España, 2004.

Las páginas consultadas de Internet, integradas para la elaboración de este post por los administradores de La Ciencia y sus Demonios, hasta el 30 de mayo de 2010, fueron:

  • enbuenasmanos.com
  • mundoregresiones.com
  • regresiones.com
  • terapiaregresiva.com
  • todoterapias.com
  • DeSalud

Las revistas y folletos citados se encuentran en estas páginas, y la entrevista de “La Contra”, del diario español La Vanguardia, y la cita tomada de la revista “Interviú”, la única superviviente del destape español de los setenta, fue integrada, también, por los administradores del blog " La ciencia y sus demonios"

 

 

EL CRIMEN ORGANIZADO DEL DR. BRIAN LESLIE WEISS

 

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El criminal que parece bueno y honrado, representa un problema insoluble. No sólo engaña a los peritos, sino también a gentes que pueden jactarse de conocer bien a los hombres. Ni siquiera es posible exceptuar a la policía o a los jueces. Algunos malhechores gozan de simpatía porque se les encuentra la Biblia entre sus cosas o porque han escrito un libro sobre la resurrección.

La estafa presenta varias características que la distinguen de los demás actos punibles. La estafa facilita, por término medio, el más alto botín; su rendimiento hace palidecer a todos los demás delitos contra la propiedad. Como regla general, puede decirse que los granujas que tienen ingresos más elevados son los estafadores facinerosos. La criminalidad del autor delictivo sobre la víctima es de índole  psíquica, y por tanto invisible, que mueve al estafado a perjudicarse a sí mismo o a perjudicar a otro en su patrimonio.

Nadie quiere ser víctima de un hurto, y el que mete la mano en nuestro bolsillo provoca resistencia y la llamada a la policía. En cambio en la estafa, la victima permite, tolera e incluso demanda el peligroso acercamiento, para enterarse solo en el último momento, a veces nunca. de que ha sufrido un daño inferido por un bellaco al que tenia por bueno. Muchas víctimas sufren pérdidas, pero creen, como en los juegos de azar, haber tenido simplemente mala suerte. Ningún otro caso criminal de nuestra época, como la estafa, nos permite familiarizarnos mejor con la psicología de la victima que coopera.

El gran estafador manipula los miedos o apetencias que velamos o callamos ;tal como el temor a la muerte, o el deseo irrevocable de inmortalidad. Si la victima vacila todavía y se aferra al baluarte de la educación y de la costumbre, la atrae a situaciones en las que puede rechazar frágiles inhibiciones o abandonarse a deseos penosamente reprimidos.

El rentable y millonario mundo de los terapeutas psíquicos, derivados de la llamada Nueva Era, está plagado de mitos y supercherías.Los pacientes, o mejor las víctimas del sociópata Weiss, al conjuro de conocer sus otras vidas, pagan elevadas sumas por una consulta que sería actualizada uno o dos años después de haberla reservado. Su maniobra fraudulenta ha permitido al rapaz psiquiatra amasar enorme fortuna que, de paso sea dicho, jamás hubiera alcanzado ni aun viviendo 500 años con los haberes que percibe de la universidad y del hospital donde trabajó. La tentación fue muy fuerte, tan pronto como el ejercicio regular de la profesión no era tan lucrativo.

La terapia regresiva o progresiva, con efecto de encantamiento, priva de resistencia y lleva intelectualmente a la esclavitud. El ser humano con la ilusión de reciclarse, es humillado y seducido a perder su razón y su dignidad; con la vana creencia de que peregrinar de cuerpo en cuerpo en este mundo es su destino.

                                                                                           DR ALEJADRO CRUZADO BALCÁZAR

                            Trujillo-PERÚ .

(Investigación internacional cedida a RedUNE) 

Por estas consideraciones, asumo que el médico Dr. Brian Leslie Weiss debe ser investigado por la Federal Bureau of Investigación-F.B.I.- y por la policía federal de Miami del Estado  Florida donde reside el timador; con mayor razón si la vocación delictiva se pone en evidencia en la estafa colectiva cometida por los laboratorios FWM, Laboratories Fort Lauderdale. Nox Edge, Mojo Blast, y otros en los EEUU, al parecer de su propiedad, que han dado lugar a miles de denuncias por fraude.

 
 
 

UNO TESTIMONIO SOBRE ESTA PSEUDOTERAPIA  

 

HE PERDIDO UNA AMIGA POR UNA PSEUDOTERAPIA

Con problemas de hace tiempo de depresión y ansiedad, achaques de salud, traumas infantiles, con rechazo a disfrutar de la vida y reacia a pasar por un psicólogo o medicina tradicional por considerarla "mundana" y predispuesta a perderse por historias poco objetivas bajo la etiqueta de "espiritual", poco aferrada a lo práctico y con tendencia a perderse en sus propios laberintos mentales. De terapia en terapia, homeópata a homeópata sin encontrar solución, hasta "caer" en esta última terapia, la regresiva (desconozco la dirección del centro, pero ella me dijo que eran "serios" formados en Brian Weiss como si esto último les otorgara credibilidad. Piden análisis de sangre y responder un test que ellos mismos hacen, no de manos de un psicólogo colegiado que es el que debería certificar que esa persona tiene una patología en la que esta técnica puede no ser recomendable. Tras pasar esos requisitos, según ellos dan el visto bueno que la persona es óptima para realizar la terapia.

 

Después de unas semanas, dejó el trabajo, y decidió que se iba a dedicar a ser "Terapeuta regresiva" por la serie de cursos que este mismo centro imparte (¿?). Es decir las mismas personas que ellos supuestamente con problemas tratan con esta terapia, les dan la opción de aprender a realizar a su vez esta técnica para otros. Ciegos guiando a otros ciegos.

 

Una persona que necesita terapia y tratamiento médico, ponerse de terapeuta... ella se mostraba de entrada reticente a contarme detalles ya que daba por hecho según me contó en nuestros últimos mensajes, que me mostraría en contra (cosa que así pensé tal y como ha acabado este "tratamiento" destrozando lo de su alrededor), pero lo poco que me contó, me aseguró que después de 6 cursos de iniciación, saldría con un título de "Terapeuta" diplomada para poder dedicarse a ello, según ella mediante el test que este sistema otorga creado por ellos, pueden dar por hecho si una persona es adecuada a hacerse esta Terapia y cualquiera que no tenga conocimientos de ningún tipo, haciendo este curso, puede dedicarse a hacer terapias a los demás.

 

Viendo el resultado en ella, poco cabe añadir. Según ella, le ha removido cosas y le ha servido de mucho. Dejó su trabajo según ella porque le insatisfaccía y sus achaques psicológicos y de salud no podía continuar más así ,(tiene 46 años y los tiempos que corren) para pretender vivir de esto. Su pareja casi "cae" por esto (según ella ha aguantado el "embite" no como yo). Después ha caído nuestra amistad, la única que ella tenía y aguantaba sus inestabilidades. Me decía que no teníamos los mismos intereses, le aburría mi vida "cotidiana" y para rematar, mostrarse ofensiva y atacar mi persona hasta derribar la amistad, cuestionando su base. Una persona que no se cuestiona lo que ha ocurrido en el presente con la amistad y la falta de empatía, sino preocupada por las posibles "emociones negativas que puedan quedar en el karma en vidas futuras". Yo no he podido ni he sabido manejarla en estas últimas situaciones, no soy psicóloga, y no doy más de mí en cómo capear estas circunstancias en lo que hubiera en nuestra amistad.

 

En resumen, que antes era una persona que ya de por sí arrastraba un desequilibrio, y esta técnica la ha estropeado del todo.

(Desde Cataluña)