GUÍA PARA PROTEGER A LOS MENORES DE LAS PSEUDOTERAPIAS

Esta es una guía básica para adolescentes frente a las pseudoterapias, con un enfoque especialmente centrado en el consentimiento, la vulnerabilidad infantil, la evidencia científica y la detección de situaciones de riesgo.

El Ministerio de Sanidad define las pseudoterapias como prácticas con pretendida finalidad sanitaria que carecen de soporte científico suficiente sobre su eficacia y seguridad. Además, advierte de riesgos como retrasar diagnósticos o abandonar tratamientos eficaces.

GUÍA PARA PROTEGER A LOS MENORES DE LAS PSEUDOTERAPIAS

EL PRINCIPIO FUNDAMENTAL

Un menor no debe ser utilizado como objeto de experimentación ni sometido a prácticas sanitarias sin garantías suficientes de seguridad, eficacia, cualificación profesional y respeto a sus derechos.

SEÑALES DE ALERTA

Desconfiar especialmente cuando una persona o entidad:

  • Promete curar enfermedades complejas o graves.
  • Afirma tener una solución que la medicina convencional «no quiere reconocer».
  • Garantiza resultados.
  • Utiliza testimonios personales como principal prueba de eficacia.
  • Desaconseja acudir al pediatra, médico o profesional sanitario.
  • Recomienda abandonar o modificar un tratamiento médico.
  • Atribuye la enfermedad del menor a causas sin respaldo científico.
  • Afirma que las vacunas, medicamentos o tratamientos médicos son perjudiciales sin evidencia sólida.
  • Pide grandes cantidades de dinero por tratamientos prolongados.
  • Exige secreto o intenta aislar a la familia de profesionales sanitarios.
  • Utiliza el miedo, la culpa o la responsabilidad de los padres: «si realmente quieres a tu hijo, debes hacerlo».
  • Presenta al supuesto “terapeuta” como una persona con poderes, conocimientos especiales o una capacidad extraordinaria para sanar.

CON LOS MENORES, PRECAUCIÓN EXTRA

La infancia y la adolescencia requieren una protección reforzada. La exposición a prácticas sanitarias sin evidencia puede tener consecuencias especialmente graves cuando provoca retrasos diagnósticos, abandono de tratamientos o intervenciones innecesarias. La estrategia española de protección de la infancia considera la prevención y protección frente a situaciones que puedan perjudicar la salud y el bienestar de los menores como una responsabilidad integral.

ANTES DE ACEPTAR UNA «TERAPIA»

Pregúntar:

¿Quién la realiza?
¿Tiene una titulación sanitaria oficialmente reconocida?

¿Qué pretende tratar?
¿Existe un diagnóstico médico?

¿Qué evidencia existe?
¿Hay estudios científicos de calidad que demuestren eficacia y seguridad?

¿Qué riesgos tiene?

¿Puede interferir con el tratamiento médico?

¿Qué ocurre si no funciona?

¿Cuánto cuesta realmente?

¿Permiten que otro profesional sanitario valore al menor?

Si no existe una respuesta clara, no debería sustituir a una atención sanitaria basada en evidencia.

NUNCA SUSTITUIR EL TRATAMIENTO MÉDICO

Una pseudoterapia puede presentarse como «complementaria», pero el riesgo aumenta cuando termina sustituyendo o retrasando la atención sanitaria necesaria.

La recomendación institucional actual es recurrir a profesionales sanitarios acreditados y a fuentes fiables ante las dudas sobre tratamientos o remedios.

PROTEGER TAMBIÉN A LOS PADRES

Los padres pueden encontrarse en una situación de enorme vulnerabilidad cuando su hijo tiene una enfermedad, discapacidad, trastorno del desarrollo o problema psicológico.

Precisamente en esos momentos pueden aparecer personas que ofrecen:

«La solución que nadie más conoce».

La desesperación de una familia no debe convertirse en una oportunidad para explotar económicamente, emocionalmente o psicológicamente su vulnerabilidad.

SI EL MENOR YA ESTÁ RECIBIENDO UNA PSEUDOTERAPIA

  • No suspender tratamientos médicos imprescindibles por indicación de un supuesto terapeuta.
  • Consultar al pediatra o especialista que atiende al menor.
  • Conservar publicidad, mensajes, contratos, facturas y documentación.
  • Registrar qué prácticas se han realizado y quién las ha realizado.
  • Anotar las afirmaciones sobre curación, diagnóstico o resultados.
  • Solicitar información por escrito.
  • Si existen indicios de perjuicio para el menor, buscar asesoramiento sanitario y jurídico.

UNA REGLA SENCILLA

«POPULAR» NO SIGNIFICA «CIENTÍFICAMENTE DEMOSTRADO»

El Ministerio de Sanidad y la AEMPS utilizan precisamente el mensaje #EsPopularPeroNoCiencia para recordar que la popularidad de una práctica no demuestra su eficacia.

MENSAJE FINAL desde RedUNE

PROTEGER A UN MENOR TAMBIÉN SIGNIFICA PROTEGERLO DE LAS FALSAS SOLUCIONES.

Ante una enfermedad o problema de salud infantil:

Diagnóstico → profesional cualificado → evidencia científica → consentimiento informado → seguimiento.

Y evitar que el miedo, la desesperación o la promesa de una «cura alternativa» sustituyan a una atención sanitaria segura.

Centros Terapéuticos de Adicciones.(Formulario)

Estamos impulsando desde RedUNE una campaña para esclarecer comportamientos coercitivos en diversos Centros de Adicciones (privados).