Lucia Martínez Calvo, psicóloga del proceso CRISOL

Mi hermana siempre ha sido una persona introvertida, nerviosa y a la que le ha costado socializar. Nunca fue alguien especialmente  abierta, y en muchas situaciones sociales se sentía incomoda o insegura, quizás por este motivo fumaba habitualmente marihuana.

Cuando tenía más de 30 años, y viviendo ya con su pareja, fue la primera vez que nos hablo de acudir a terapia. El motivo, en principio, nos pareció totalmente razonable: quería dejar de fumar marihuana porque  ella misma notaba que no le hacía bien.

Por eso, decidió acudir a lo que ella denomino como terapia “Crisol”, que consistía en un retiro de varios días, casi una semana, durante la cual no podía tener ningún tipo de contacto con el exterior. Este detalle ya nos genero inquietud, aunque en ese momento no fuimos conscientes de hasta qué punto podía ser problemático.

Después de participar en ese proceso, cuando volvió, su actitud nos sorprendió mucho. Llego muy animada, nos dio un gran abrazo a toda la familia y la vimos especialmente tranquila, como si algo en ella hubiera cambiado de forma positiva.

En ese momento, pensamos que la experiencia le había ayudado.

Sin embargo, cuando intentamos preguntarle en que había consistido exactamente, nos dijo que no podía contarnos nada. Nos explico que si alguien quería hacer terapia y ya sabía en qué consistía, entonces “no le funcionaria”.

Ese argumento justificaba completamente el secretismo, y a partir de ahí dejó de darnos cualquier explicación concreta. Solo nos contó que la habían atado y llevado al límite, y que le habían dicho literalmente que era “como una bestia que hubiera estado encerrada toda su vida a oscuras y ahora tenía que salir a la luz”.

Tras este episodio pasó bastante tiempo en el que parecía estar bien. Estaba tranquila, dejó de fumar y estaba centrada en su trabajo y en su vida.

Pero con el tiempo volvió a recaer. Empezamos a verla más ansiosa que nunca, muy triste. Su estado llegó a ser tan preocupante que incluso tuvo que acudir a urgencias por episodios de ansiedad y subidas de tensión.

Fue entonces cuando acudió a consulta con una terapeuta, Lucia Martínez Calvo (Lugo). A partir de ese momento, la situación empeoró.

Según nos contó, ella le recomendó realizar la segunda parte del proceso “CRISOL”, argumentando que le iría bien. Además, le manifestó que confiaba plenamente en esos métodos e incluso que ella misma los practicaba. Esto reforzó en ella la idea de que se trataba de algo positivo y adecuado para su situación.

A partir de ahí, el proceso no se detuvo. Tras esa segunda experiencia, comenzaron a sucederse muchas otras: nuevos retiros, convivencias y encuentros con un grupo de personas vinculadas a ese entorno. También participó en experiencias con tomas de sustancias en ese contexto. Estas actividades tenían lugar en una casa rural, en un entorno natural, conocida como “A Casa da Terra”.

Tienen un grupo de WhatsApp donde comparten de todo: música, lecturas, teoría de todo tipo y, sobre todo, fechas para la siguiente “psudoterapia”. Poco a poco, su forma de ver la realidad cambió radicalmente. Habla de sí misma como si fueran dos personas: ella y su “niña interior”. Comenzó a hablar de que todos sus problemas eran fruto de su infancia, de supuestos traumas familiares y de maltrato por parte de nuestros padres. Observamos que todo ello ha sido presuntamente inducido por dicha psicóloga y su terapia gestáltica.

Escuchar esto nos hacía mucho daño a todos los familiares. Además nos generaba una gran confusión y sentimientos de culpa, por no haber visto ni evitado “esos supuestos maltratos”.

Nos llegamos a cuestionar si quizás, ella era extremadamente sensible y había vivido de forma más intensa situaciones puntuales que muchos hemos vivido en otras épocas: algún grito o algún castigo más duro.

Pero lo que ella insinuaba parecía mucho más grave, aunque nunca lo verbalizaba claramente.

Hablaba de energías, reencarnación, de que la raza humana viene de las estrellas o del hinduismo…No le interesaba otros temas ni nuestras conversaciones, y a menudo pasaba por encima de quien estuviera contando otra cosa. Comenzó a reinterpretar su pasado bajo ese nuevo enfoque, pareciendo cada vez más atormentada y más contundente su discurso: “yo estoy sanando y vosotros no queréis sanar; cargáis traumas familiares y yo estoy aquí para cortar y sanar esos traumas”.

Finalmente tomó la decisión de romper el contacto. Bueno no creemos que fuera completamente su decisión, pues decía que su psicóloga le recomendó cortar toda relación con nosotros. Llegó  a decir que, para sanar, tenía que alejarse de su familia de origen .Este fue el punto más doloroso.

Desde entonces la relación con ella está completamente rota. No quiere tener contacto con la familia y rechaza cualquier intento de  acercamiento. Todos nos sentimos impotentes .No ha cortado de forma amable, más bien nos acusa de cosas que en nuestra opinión, nunca han sucedido. Adoptando ideas que no tenía antes, rompiendo vínculos fundamentales en su vida.

Con el tiempo, hemos empezado a informarnos sobre este tipo de prácticas y hemos encontrado similitudes con dinámicas descritas en contextos de manipulación psicológica:

-Aislamiento del entorno durante procesos.

-Secretismo sobre el contenido de las experiencias.

-Uso de dinámicas intensas y emocionalmente impactantes.

-Reinterpretación negativa del entorno familiar y de amistades.

-Vinculación progresiva a un grupo y distanciamiento del entorno previo.

Mirando atrás, nos damos cuenta de que todo ocurrió de forma gradual, pero con consecuencias muy profundas. Hoy, lo que más nos preocupa no es la ruptura familiar, sino el impacto que todo esto puede estar teniendo en ella a nivel psicológico y emocional.

Con este testimonio, queremos denunciar el daño que estas prácticas pseudoterapeuticas están causando en muchísimas personas directamente, así como a sus familiares y amistades.

Queremos advertir a otras familias: cuando una “terapia” implica aislamiento, secretismo y termina generando ruptura con el entorno cercano, es necesario cuestionarla y en su caso denunciarla.

Centros Terapéuticos de Adicciones.(Formulario)

Estamos impulsando desde RedUNE una campaña para esclarecer comportamientos coercitivos en diversos Centros de Adicciones (privados).