Paramita, primeras señales de alarma.

Mi experiencia en Paramita tuvo una duración aproximada de siete meses. Quiero aclarar desde el principio que ha sido un corto periodo de tiempo en el que no he llegado a recabar pruebas sólidas que indiquen que esta asociación muestre comportamientos coercitivos. No obstante, sí percibí señales que me incomodaron. Por ello, sin intención de realizar acusaciones, quiero compartir algunas observaciones sobre ciertas dinámicas que, en mi experiencia, me generaron malestar, desconcierto y duda, por si pueden resultar útiles a otras personas que estén considerando involucrarse en esta comunidad.
También he de remarcar que el testimonio compartido en esta web por el ex-voluntario de la asociación me animó a escribir mi experiencia, ya que fui observando señales que, aunque todavía débiles, en algunos puntos me resultaban similares a lo que allí se describía.
Por otra parte, tampoco quiero demonizar las enseñanzas budistas clásicas, que considero valiosas, especialmente cuando se abordan desde el discernimiento y el pensamiento crítico. Como ocurre en algunos contextos, enseñanzas que pueden ser positivas también pueden interpretarse de formas que no siempre resultan beneficiosas.
 
EXPERIENCIA GENERAL
 
Conocí al Khenpo Rinchen Gyaltsen (es el maestro principal y director de la asociación) a través de shorts videos recomendados en Youtube. Aunque la primera impresión fue negativa (me parecía que tenía una presencia, expresión y forma de hablar impostados), luego empecé a valorar sus mensajes, mi interés fue creciendo y comencé a escuchar vídeos largos con sus discursos. Mi siguiente paso fue hacer dos cursos gratuitos de la web de su asociación Paramita (o Fundación Sakya), asociación budista con sede a un monasterio budista (que también dirige) ubicada en Pedreguer, Alicante. Me gustaron los cursos así que mi siguiente paso fue empezar con un curso de pago, parte de un programa formativo más completo (cuatro cursos ordenados en niveles), denominado EMI (Entrenamiento Mental Integral). Comencé por el primer curso del programa, el EMI1, en el formato autoestudio (59,50€) (también tienen formato interactivo).
 
Después entré en lo que se conoce como grupo de estudio en mi zona local. Este grupo de estudio es una suerte de comunidad en la que hacen una reunión semanalmente para hacer meditación, oraciones y estudiar conjuntamente un curso elegido. Los miembros tienen que estudiar por su cuenta un tema por semana, haciendo los ejercicios marcados en ese tema y luego en la reunión se 1 hace una puesta en común de las respuestas de esos ejercicios con posibles debates que giraran alrededor. Los ejercicios suelen ser preguntas de reflexión sobre los contenidos y luego hay una parte más práctica de autoanálisis, aplicar algunos cambios personales en el día a día y hacer un seguimiento. También realicé un retiro de fin de semana para los que estaban haciendo el EMI1. Era presencial, pero para los que no se podían desplazar también se podía hacer en modalidad online, que fue la que yo escogí (64€).
 
A mí me gustaba el formato de autoestudio porque podía ir a mi propio ritmo pero al ver que se acercaba el retiro, yo misma me impuse unas jornadas intensivas de estudio (mientras continuaba estudiando el curso del grupo local), en las que me dediqué a leer y escuchar todo el temario sin hacer los ejercicios ni la práctica para que cuando llegase el retiro al menos pudiera seguir el hilo de lo que hablasen. Recuerdo que cuando llegó el retiro me sentía exhausta mentalmente. En el retiro se hacían meditaciones y oraciones grupales, sesiones en las que el maestro respondía preguntas de la gente y un pequeño taller, en mi caso online, con otros compañeros online y un tutor que también consistía en responder y poner en común preguntas de varios temas del curso.
 
Después del retiro seguí estudiando a mi ritmo pero entonces apareció el plazo de inscripción del siguiente curso del programa, el EMI2, que comenzaría en pocos meses. Yo sabía que no me iba a dar tiempo de completar el EMI1 en ese plazo de tiempo, pero tampoco quería luego tener que esperar otro año para inscribirme en el curso del siguiente nivel, así que decidí inscribirme. Los miembros de mi grupo local me recomendaron fuertemente que probara el formato interactivo porque era mucho más enriquecedor con el tutor y los compañeros online, así que seguí su consejo y pagué por el curso EMI2, formato interactivo (89,26€). Al poco descubrí que este formato interactivo tenía la misma dinámica que el estudio en el grupo local: tenías que estudiar un tema por semana, hacer los ejercicios de ese tema y en la reunión semanal online con un tutor y otros compañeros se hacía una puesta en común de las respuestas de esos ejercicios. Puesto que yo tenía otro ritmo y se me estaban empezando a acumular los estudios, solicité a secretaría de la asociación que me pasaran al formato de autoestudio y me lo permitieron sin problemas.
 
Continué estudiando el EMI1 a mi ritmo, profundizando en los conceptos y dedicándole más tiempo que el estipulado por las recomendaciones generales de la asociación (la asociación te recomienda estudiar un tema por semana y, cuando termines el curso, volverlo hacer dos veces más para terminar de integrarlo). Antes de que empezara el EMI2 ya había salido el plazo de inscripción para el retiro de EMI2 y como mi experiencia hasta el momento había sido buena, decidí dar otro paso y me apunté al retiro en su modalidad presencial pero sin estancia en el monasterio (92€). Dicho retiro tendría lugar en unos pocos meses. Cuando el EMI2 había comenzado yo todavía estaba 2 terminando de estudiar EMI1. Del mismo modo que me ocurrió con el anterior retiro, como quería tener una idea general del nuevo curso para cuando fuese a este segundo retiro, me fui autoexigiendo más y comencé a tener sesiones intensas de estudio para terminar EMI1, avanzar en EMI2 y continuar con el curso que estudiaba con mi grupo local.
 
Los contenidos de estos cursos eran de filosofía budista centrados en el crecimiento personal. En cada tema se enfoca en unos aspectos concretos de la psique, las emociones, la conducta, la actitud, etc. y en los ejercicios te hacen sugerencias para que desarrolles una virtud o mejora personal sobre algo en concreto esa semana. Yo iba haciendo lo que podía, pero no de forma completa porque también tenía que compaginar con otras actividades y obligaciones personales. No obstante, yo sentía que el EMI1 había impactado en mi vida positivamente. 
 
En el EMI2, aunque los contenidos eran muy interesantes, yo veía que trataban de cultivar virtudes que yo ya las sentía desarrolladas en mí. Sin embargo, como el Khenpo insistía tanto en la importancia de la disciplina y la práctica, progresivamente me fui exigiendo más a nivel moral… Y acababa rebuscando en mí qué más podía mejorar de estas virtudes y cómo podía mejorarlas. Acabé empezando a dudar de mí misma y me agobiaba el estudio porque si quería seguir el programa tal y como estaba puesto, no coincidía con mis necesidades psicológicas ni con mi estilo de aprendizaje. Por otra parte, sentía que los contenidos de diferentes cursos se repetían en parte y en varias ocasiones me daba la sensación de que estaba escuchando lo mismo de siempre. Simultáneamente, había cierta prisa en el grupo de estudio por seguir avanzando y concluir el curso que se estaba haciendo para comenzar con el siguiente. Por todo ello decidí hacer un parón general y darme tiempo para procesar y pensar.
 
Mientras fueron sucediendo otras cosas, detalles sutiles aquí y allá que de manera aislada no significan nada pero en su conjunto fueron generándome incomodidad. Por un lado, retroalimentaciones del coordinador y otros miembros del grupo así como del moderador del foro de la comunidad de EMI1 que siempre acababan sugiriéndome no salirme de la línea propuesta por la asociación y, si me salía, vigilando que no fuera por un fallo personal. También percibía incoherencias doctrinales de lo que decía el Khenpo en unos discursos y en otros o entre lo que enseñaba en los temarios y el comportamiento observado de la asociación. Por otro lado, una devoción muy grande (para mí desproporcionada) por parte de los miembros del grupo local y de los miembros de la asociación hacia el Khenpo. Por último, el fuerte carácter mercantil de la asociación que fui apreciando poco a poco.
 
Gradualmente fui notando elementos del entorno que no encajaban conmigo: incoherencias, presión indirecta por la práctica, poca adaptabilidad a la diversidad de los miembros… Así que, llegados a este punto en el que yo ya sentía malestar, decidí dejar de participar en el grupo de estudio y demás actividades de la asociación. Me hubiera gustado quedarme más tiempo y seguir recabando pruebas para llegar al fondo del asunto y poder comprobar si habían comportamientos realmente coercitivos, pero prioricé mi salud mental ya que, aunque no tuviera pruebas sólidas, había visto lo suficiente como para saber que no me estaba haciendo bien.  
 
RETROALIMENTACIONES 
 
Antes que nada quiero subrayar que las personas que componen el grupo local han demostrado tener una ética intachable y estoy segura de que cualquier comentario vertido se hizo desde su opinión genuina y con la mejor de las intenciones. Comentaré tanto algunas de estas interacciones como las relativas al foro de la comunidad a nivel general, pues, aunque podría concretar e incluso documentar algunas de dichas interacciones, deseo preservar mi identidad. De manera aislada, sus respuestas y comentarios parecían segundas opiniones y sugerencias inocuas pero, cuando se juntaban yo percibía una mentalidad grupal. 
 
En varias ocasiones tenía un estilo personal de estudiar que diferían un poco de las directrices recomendadas. Cuando lo comentaba, la sugerencia recibida era valorar las recomendaciones, intentar aplicarlas y vigilar que estas preferencias no se deban a un fallo personal, por ejemplo, algún problema con mi ego. 
 
Si profundizaba, comparaba con otras creencias o disciplinas o hacía preguntas un poco más complejas no sabían darme bien una respuesta. Me indicaban, por ejemplo, que esa era una muy buena pregunta para hacerle al Khenpo. Te podían incluso retirar publicaciones en los foros por desviarte demasiado de los contenidos del temario. Además, solían recordarte que te centraras en lo que estabas dando en ese momento en el temario que más adelante ya podrías irlo comprendiendo mejor o tomar cursos más especializados.
 
También había una recomendación de no ir compartiendo alegremente mi experiencia en la asociación y nuestras actividades con la gente, pues consideraban que era algo íntimo y que ellos no lo iban a entender, así que no merecía la pena. Incluso surgían bromas que señalaban que las personas externas a la asociación estaban en el Samsara (fase de oscuridad donde la gente vive alejada de la iluminación cegados por la ignorancia y el apego)
 
 

 

Centros Terapéuticos de Adicciones.(Formulario)

Estamos impulsando desde RedUNE una campaña para esclarecer comportamientos coercitivos en diversos Centros de Adicciones (privados).