PREVENCIÓN DE LA ADICCIÓN RELIGIOSA

26.09.2018 20:44

El adicto a la religión usa a Dios, la Biblia, o a un pastor como si fuera una droga para suavizar los problemas y escapar de ellas. Como en otras adicciones está relacionado con la baja autoestima, la culpabilidad, el miedo, la vergüenza, los sentimientos de aislamiento y de sentir diferente de las demás personas en el mundo. Toda la familia es afectada.

Si considerarnos la predicación constante, la preocupación con la Biblia, con el diablo, el juzgar, el sentir pecado, la vergüenza, y tantas reglas para controlar a los feligreses y a la familia, no es una sorpresa que afecte la salud mental.

Muchos adictos a la religión provienen de familias donde fueron afectados por abusos religiosos, donde uno o ambos progenitores eran adictos a la religión.

Verdaderamente el adicto a la religión no se siente cómodo con Dios, ni consigo mismo, ni con sus relaciones, ni con el mundo. Usa a Dios, a su iglesia, a un predicador, a la Biblia para escapar de los sentimientos de soledad y de desesperación. Los efectos emocionales de esta "droga" vienen de sentirse "ser salvado", de entender un texto de la Biblia y/o de las emociones que se sienten en el culto. Muchas mujeres "adictas a una religión" están escapando así de problemas o responsabilidades cercanas. No es que los sentimientos en el culto estén mal, pero como cualquier cosa, se puede llegar a un desequilibrio.

El mundo, los gobiernos, la sociedad, todo es juzgado según la manera como el adicto interpreta la Biblia. El dudar y cuestionar a los líderes puede ser considerado como blasfemia. Bailar, fumar, todo lo "no religioso" es considerado como pecado. Los resultados son que la perfección, la santidad y la pureza son metas inalcanzables y por lo tanto surgen la vergüenza, la culpabilidad, la desesperación y el aislamiento: "Sólo las personas en mi religión son mis amigos", esto es duro para los adolescentes. (y , aunque se llegan a encontrar verdaderos amigos en el culto, se paga el precio de abandonar a otros en el mundo real)

 

El adicto a la religión sigue al pie de la letra el mensaje que dan los líderes: 

Creencias comunes de religiones venenosas: Presentan un amor con condiciones. El amor se obtiene si uno se comporta según el que da el amor. Siempre sentirse "tranquilo", aunque en verdad está reprimiendo los sentimientos porque son vistos como negativos. Piensa que las autoridades religiosas no pueden fallar; las riquezas y/o el crecimiento numérico son signos de estar en la verdad; se puede ganar la vida eterna con obras; los problemas son resultado de los pecados en su pasado. La interpretación arbitraria de la Biblia; si no está en la Biblia, no es importante.

 

CARACTERISTICAS DE LA ADICCIÓN A LA RELIGIÓN
 

La etapa media:

En este etapa se encuentra completamente sumergido en el sistema, está identificado cien por ciento con el grupo y su propaganda; predica y habla mucho sin que le hagan caso o si se le ofenden; ofrece mucho dinero al grupo; se relaciona casi exclusivamente con otros compañeros del grupo; trata de convertir a otras personas al grupo (en vez de a Dios); la experiencia religiosa es como una droga para escapar del dolor de la vida; algunas veces, también se desarrollan otras adicciones (a la comida, al sexo, al alcohol, al trabajo); está a la defensiva al enfrentarse con la oposición se sienten perseguidos. La religión afecta cada dimensión de la vida, y se quiere complacer a los líderes y aparentar ser el mejor y más comprometido seguidor de ellos.

 

Características  avanzada:

Desesperación: La religión no produce los resultados deseados. Aunque sabe que está actuando mal lo sigue haciendo. Hay rencor y coraje y se le culpa a todo el mundo. Siempre está pensando en las creencias, sin poder concentrarse ni pensar en algo más; hay mucho cansancio y falta de apetito. Se sienten miedo y una profunda inseguridad; hay problemas familiares causados y empeorados por la situación enferma. Tienen miedo de quedarse en la religión y miedo de salirse de ella.

 

Todo esto nos lleva a tocar fondo: El fastidio consigo mismo y cansado de manejar su vida en la manipulación. El adicto a la religión tiene que dejarla y dirigirse a Dios quien lo quiere sanar.

 

Aída Fernández, psicóloga metodista, dijo: "Una religión peligrosa es una religión en la cual la gente es controlada por la doctrina o por el pastor, generalmente usando el miedo y el sentimiento de culpabilidad. En este tipo de religión, a la gente se le prohíbe ir a bailes, maquillarse, leer libros aparte de los de su grupo. Las mujeres no pueden usar pantalones, ni cortarse el pelo. Los feligreses son empujados a experimentar cosas sobrenaturales, como visiones, lenguas, oír la voz de Dios. Se les prohíbe estar con personas ajenas a su religión por miedo de ser contaminado, y para ellos la psicología, y las terapeutas son cosas del diablo. No existen enfermedades mentales; se trata del diablo atacando a la persona. En estas religiones la gente se siente culpable, tiene baja autoestima, todo el mundo está "perdido", hay falta de esperanza, dependencia excesiva del pastor, aislamiento de la sociedad y falta de un sentir adecuado."

 

Los síntomas de adicción a la religión:

 

1 ) Pensar solamente en negro o blanco, sin matizar. La complejidad del mundo les sobrepasa.

2) Orar, ir a la iglesia, hablar de Dios, citar la Biblia obsesivamente. No poder dejar de hacerlo ni un día.

3) No hacer caso de las cosas que suceden en el mundo y de su alrededor; olvidar citas; no asistir a fiestas de la familia.

4) Pensar que el mundo y nuestros cuerpos son malos.

5) Rehusar pensar, dudar y preguntar.

6) Pensar que el sexo es sucio.

7) Ayunar demasiado y comer demasiado.

8) Siempre juzgar a todo el mundo o las cosas. Quejarse de todo porque no es bueno, porque no es de Dios.

9) Dar demasiado dinero a la iglesia que no está en proporción con la clase económica del adepto.

10) Control de la mente.

11) Aislamiento.

12) Actitudes de conflicto (choques) con las ciencias, hospitales, escuelas, etc.

13) Enfermarse físicamente. Ejemplos: dolores de la espalda, insomnio, dolores de cabeza, los nervios.

14) Recibir mensajes extraños de Dios o de los ángeles.

15) No comer hasta caer en una visión

16) Cambios drásticos en la personalidad.

17) Miedos que no existen en la realidad. El círculo vicioso de la culpabilidad, el arrepentimiento y la vergüenza.

18) Problemas en la familia por todo esto.


 

Tratamiento 

 

Tratamiento no es la palabra adecuada para superar esta adicción, si uno está seguro de sus costumbres y sus creencias, no debe avergonzarse de ella, pero todo en exceso es dañino, tal vez la persona que presenta este tipo de adicción le es difícil aceptarla porque así fueron criados y su entorno religioso es de lo más normal para esta persona, pero cuando sale al exterior se da cuenta que no todos tenemos la misma creencias ni las mismas opiniones, a continuación vamos a poner algunos consejos para una fe sana: 

 

-Es enfocada a Dios y su presencia en la vida. 

 

. Crece y madura.

 

 -Respeta a los demás y aprecia sus talentos y debilidades.

 

 -Sirve libremente, sin miedo ni culpabilidad, ni compulsión. 

 

-Confía en otros. 

 

-No tiene miedo de abrirse, de compartir sus opiniones, de ser vulnerable; no está a la defensiva con los que piensan de diferente manera.

 

 -Es individualizada, no conformista.

 

 -Acepta sus limitaciones, no es perfeccionista. 

 

-Está orientada a relacionarse, no en la un actuación.

 

 -Tiene un Dios personal. No a través de una organización.

 

 -La Biblia es para todos. 

 

-Acepta y aprecia las preguntas y los desafíos a sus creencias. 

 

- No juzga a los demás

 

Sebastián Manzanarez Saldaña

 
 

Muchas veces acuden a RedUNE, familiares y amistades de personas, con grandes dosis de lo que podríamos relatar como: ADICCIÓN RELIGIOSA.

En este sentido nuestra definición es muy concreta:

Tenemos que prevenir un estilo de vida, que más allá del derecho a la libertad religiosa, tiene mucho de ADICCIÓN auto impuesta y controlada por la religiosidad.

 

Nuestra propuesta de actuación deberá ir encaminada en los siguientes parámetros:

 

1º.-Identificar individuos con riesgo de una dependencia excesiva de la religión, de líderes religiosos y/o de la práctica religiosa.

2º.-Analizar las prácticas religiosas en términos de relaciones y creencias equilibradas.

3º.-Examinar y fomentar conductas que contribuyan a un desarrollo de crecimiento y de la fe.

4º.-Examinar con los individuos los elementos de adicción religiosa y de la libertad para la formación religiosa.

5º.-Explicar que la gente tímida es vulnerable a la adicción religiosa y ritual.

6º.-Descubrir la gratitud y el perdón como maneras de defenderse a sí mismo de formas religiosas o de otros procesos adictivos.

7º.Si el familiar es religioso, facilitar la oración para conseguir relaciones vivificantes y saludables con uno mismo, con Dios y con los otros, según sea conveniente.

8º.-Enseñar a los individuos el proceso del desarrollo de la fe, desde parámetros tolerantes hacia los demás.

9º.-Enseñar a los individuos los peligros del uso de la religión para controlar a otras personas.

10º.-Fomentar la formación de grupos de autoayuda o de soporte para analizar el equilibrio religioso

11º.-Identificar y compartir los recursos de grupos y de servicios de asesoramiento profesional dentro de la comunidad