SECTAS COERCITIVAS, EL LADO OSCURO DE LOS GRUPOS. (José Miguel Cuevas)

29.07.2018 00:11

                                  

 

Si bien, puede ser cierto que las sectas destructivas existen porque, en cierto modo, cubren determinadas demandas sociales deficitarias, una de las cuestiones que más se les critica es que su captación y sus objetivos están repletos de engaños. Además, sus técnicas y dinámicas internas son sumamente abusivas, conllevando consecuencias perjudiciales en todos los niveles psicosociales: individual, interpersonal, grupal y socialmente. Una secta destructiva, efectivamente, puede generar habilidades y conocimientos reales, puede tratarse de una organización legal, e incluso, aparentemente

funcionar con un código ético de conducta. Pero su verdadera idiosincrasia es la explotación del individuo, en pro de los intereses de su jerarquía, el empleo de técnicas de persuasión coercitiva y la anulación de la identidad psicosocial previa. Tras la defensa de supuestos intereses universales, siguen la premisa del ―todo vale.

 A diferencia de los grupos constructivos y saludables, las sectas destructivas ofrecen servicios y ventajas a un precio muy caro, exigiendo cotas de servicio excesivas. Utilizan condicionamientos emocionales, conductuales y cognitivos que limitan severamente la capacidad volitiva de los individuos que lo integran y provocan importantes perjuicios en su salud. Estos grupos también generan limitaciones en cuanto a la capacidad de adaptación e integración de los individuos, tanto a nivel familiar y grupal, como social y laboralmente.

De hecho, entre las tendencias actuales que muestran los grupos coercitivos se encuentra una progresiva sofisticación en las técnicas de captación, optándose con mayor frecuencia por apariencias formales y elegantes, con fachadas que denotan éxito y elitismo, recurriendo a tópicos culturales de actualidad o de interés general. Aunque en el medio social siguen existiendo grupos coercitivos de corte más clásico, otros muchos han optado por alejarse del estereotipo alternativo o extravagante.

Las técnicas también se muestran más sofisticadas, consiguiendo el control del individuo sin la necesidad de un aislamiento extremo. De hecho, se han reducido el número de comunas en favor de los que operan desde la sede al hogar, con ocasionales reuniones o retiros. Se ha incorporado el empleo de las nuevas tecnologías, especialmente de las variadas redes sociales y comunicacionales existentes, tanto para la oferta y captación de nuevos miembros, como para el posterior adoctrinamiento y ulterior mantenimiento del control ejercido sobre la persona: compromisos diarios, constatación de tareas y deberes cumplidos, realización de rituales, etc. Las redes sociales y otros medios comunicativos de nueva generación (telefonía y mensajería wifi, web-cam, canales de video on-line, etc.) se convierten en nuevas herramientas para facilitar el control ejercido por el grupo. Posibilitan una constante comunicación y contacto con el grupo, allá donde estén, abarcando también el tiempo de estudio  o trabajo.

 

También en circunstancias en las que el miembro reside a una considerable distancia de la jerarquía controladora . Otras tendencias actuales en la presentación de estos grupos coercitivos son el mostrar una imagen aparentemente horizontal y democrática, evitando a toda costa la imagen de grupo piramidal y jerarquizado; así como el afán por buscar y conseguir la colaboración de apoyos académicos e institucionales de referencia, que incrementan el estatus y mejoran su imagen organizativa. En cuanto al contenido o la apariencia del grupo, actualmente muestran predilección por actividades relacionadas con la salud, la sanación, el perfeccionamiento o crecimiento personal y el ámbito comercial o empresarial.

 

EVALUACIÓN DE PERSUASIÓN COERCITIVA EN CONTEXTOS GRUPALES.pdf (3975279)