Testimonio ex-adepta INNER MASTERY (Capitulo 2)

                                                    

1.-La “revelación” del rapé. Pierdo el norte completamente 

Durante los tres meses de Escuela Ayahuasquera tomando sustancias, perdí el norte completamente. Recuerdo que una noche estaba con un compañero en el jardín de la casa, era una noche estrellada, tranquila, idílica. Este compañero me ofreció un rapé especial que “abría el chakra corazón” – un bote pequeño de rapé cuesta unos 50 euros. Al inhalar el polvo, rompí inmediatamente en un llanto desconsolado. Estaba desbordada de emoción y había tenido una revelación:” Había encontrado mi lugar en este mundo!”. Me trataban como una reina, tenía autoridad, la gente me escuchaba, no me juzgaban como mi madre, les interesaban mis emociones y me preguntaban. Tengo sentimiento de pertenencia, aquel que nunca había tenido. ¡Yo quería sinceramente hacer una aportación para acabar con el sufrimiento humano y este grupo es el lugar para hacerlo! ¡Decidí entonces irme a vivir con ellos! Mi madre preocupada me confronta, pero cuanto más lo hace más me obstino y más a la defensiva me ponía. Yo siento que mi madre nunca se había preocupado por entenderme y por mis inquietudes y el grupo sí. La secta empieza en cuanto yo llego a la casa.

Había encontrado mi lugar en este mundo! Me trataban como una reina, tenía autoridad, la gente me escuchaba, no me juzgaban como mi madre.

Pago 300 dólares por habitación individual. Luego pasaré a una compartida por 250 dólares con un chico con el que empiezo una relación. Me asignan el rol de “convocatoria”, es decir la persona de contacto para los retiros en México. El objetivo es llenar los retiros. Las personas veían mi número en las Redes Sociales y se ponían en contacto conmigo para preguntar. Yo tengo que hacer seguimiento y conseguir que acaben en reservas. Mi comisión es primero de 5% y luego de 6%. Me pasaba el día al teléfono dando información y aclarando dudas. Es agotador, pero lo hago muy bien y convenzo porque yo estoy apasionadamente convencida de lo que digo. Lleno todos los retiros. Aun así, lo máximo que gané fueron 700 euros (después de descontar el coste de las “formaciones” mensuales que continúan tras los 3 primeros meses). Trabajaba todo el día con el móvil y además tenía que limpiar. Éramos 5 personas en la casa y todos teníamos que ayudar a su mantenimiento. Llegó entonces a la casa Carlos, que se convertiría luego en mi pareja. Era de Uruguay, había entrado a IM por una adicción a la marihuana y hacía dos años que era facilitador. Con él se cometió un crimen. Cambió una droga por otras y le destrozaron el alma. Fui su “apoyo” (el que sigue las órdenes del facilitador durante la ceremonia) por lo que recibía entre 25 y 30 euros por un trabajo de 10pm a 6am. 

La secta empieza en cuanto yo llego a la casa. Trabajaba todo el día y además tenía que limpiar. Lo máximo que gané fueron 700 euros. Vivía en una habitación que tenía telarañas y no había agua caliente, por la que pagaba 300 euros.

                                                   

2.-Manipulación psicológica, amor libre y separación de parejas

Al principio estaba sola en una habitación, pero nunca deshice las maletas. No me hallaba, aunque no lo reconocía. Era una habitación poco acogedora, tenía telarañas y no había agua caliente. Por todo ello, pagaba 300 euros. La casa era grande, con muchas zonas exteriores, vistas a la montaña, pero el interior estaba en malas condiciones. Cuando llegó Carlos a la casa desde la comuna de Uruguay, él llevaba 2 años en la organización. Aunque era más joven que yo, era “facilitador”. A mí me pusieron como su “apoyo” durante las ceremonias que él dirigía. Su cuarto era más grande que el mío y tenía dos literas. Hubo química entre nosotros desde el primer momento. Después de las ceremonias, nos solíamos quedar hablando en la cocina hasta tarde comentando cualquier incidente. Un día, después de una ceremonia, le pregunté si podía quedarme a dormir en una de las camas libres. Él sabía que yo no había deshecho la maleta. Me quedé esa noche y enseguida nos hicimos novios. Había dejado la comuna de Uruguay donde tenía una pareja, Susana. Ella tenía 36 años, era mucho mayor que él que entonces solo tenía 24 años. Él había llegado a IM con una fuerte adicción y fue ella la que le acogió y le apoyó durante los primeros momentos en la casa. Se creó así una relación de dependencia y de agradecimiento-deuda. 

Varela estaba en ese momento restructurando IM y trasladaba a la gente entre las diferentes comunas para probar las dinámicas de grupo. Varela me dijo que Carlos estaba muy agobiado en Uruguay y desde que supo que yo iba a instalarme en la comuna de México “tuvo la intuición de que Carlos y yo íbamos a congeniar”. Varela le propuso entonces a Carlos un traslado a México porque “sería bueno” para su “crecimiento personal y espiritual” darse un tiempo de su pareja. Susana idolatra a Varela y no opuso resistencia. Varela era un gran admirador de Osho y sus postulados de amor libre. En la comuna nos empezaron a ver juntos y Susana se enteró de esa manera que su novio estaba ahora conmigo. Varela reconoció después haberlo planeado todo. En Uruguay confrontaba a Susana diciéndole (siempre en público) que solo está representando un papel de madre. En México, Varela hacía lo mismo con Carlos (¡y delante de mí!) espetándole que van a volver juntos pero que “debe aprender a ser un hombre de verdad”. Varela sabía que Carlos iba siempre “colocado”, había dejado la marihuana y la había sustituido por otras sustancias, las “medicinas” de Varela. “Cuando vas a dejar de ser un niño y ser un adulto? No tienes el coraje de cortar con Susana ni con las medicinas”.  Esto se lo decía delante de todo el mundo a un chico al que él había subido el ego al nombrarlo “facilitador” a la edad de 22 años. Luego en los chats lo humillaba y trataba con dureza. A mí me dijo “ Y tú, todavía estás bajo el cascarón de tu mama. ¡Tienes miedo a rebelarte y a empoderarte!”. Se hizo el silencio. Carlos se quedó callado y se fue al cuarto donde empezó a llorar descontroladamente. Esa noche le tocaba facilitar una ceremonia. El no quería facilitar y Varela no fue a consolarlo. Yo me quedé paralizada. Estaba intoxicada por las palabras de Varela y enloquecida sobre qué parte era verdad y qué parte mentira. Yo no dudaba de Carlos y de su amor hacia mí, pero él tenía que tomar una decisión para soltar a Susana. Con ella tenía una relación tóxica y los otros me decían que conmigo era otra persona. La situación vivida me generó ansiedad y necesitaba validación y afecto. Yo buscaba un papá-guía. Fui entonces a hablar con Varela que me dio un abrazo y me dijo. “Tienes una relación patológica. El verdadero amor lo ha conocido Carlos contigo, con la pureza de tu alma y el amor libre que le ofreces. El no cree merecer ese amor tan puro que tú le das”. Me sentí mejor después de escuchar esas palabras y después de todo el drama vivido. Pude ver con este episodio cómo Varela jugaba con las personas generando un enganche afectivo, haciendo pasar a las personas de todo a nada en un instante.

                                            

 

La gente se rompía. Estábamos todo el día auto-analizándonos y en plena lucha mental. Era una verdadera ingeniería mental para hacer cuadrar todo que genera una escisión de la personalidad…

3.-Ingeniería humana: catarsis continua, desgaste físico y quiebra emocional

La toma diaria de sustancias y el clima que se vivía en la comuna crea un desequilibrio neuroquímico del que tardé un año en recuperarme. Dentro de la comuna se pierde la noción de la “normalidad”. Durante las integraciones se exaltan las emociones, se fomentan las catarsis y la gente se rompe. De lunes a domingo los miembros del grupo nos drogamos, vivimos el estrés de la organización de los retiros, se acumula el cansancio y la falta de sueño (las ceremonias acaban entre las 4 y 6 de la mañana) y a las 9 de la mañana había que estar con los desayunos y a las 10 empezaban las integraciones durante varias horas llenas de intensidad emocional. Los facilitadores se quebraban también (no solo los clientes). Las catarsis se sucedían en la rutina diaria, todo era un “hurgar” en las emociones y supuestas heridas que necesitaban ser sanadas. Estábamos todo el día a flor de piel, exteriorizando emociones sin filtro, en un bucle interminable. No sé cómo mi cuerpo aguantó semejante desgaste emocional. Estábamos constantemente auto observándonos, autoanalizándonos y en plena lucha mental lo cual conduce a mucho conflicto e ingeniería mental para hacer cuadrar todos los conceptos y a una verdadera escisión de la personalidad …” No eres tú, eres tu personaje”. Yo era muy insegura con los hombres debido al abandono de mi padre. Carlos lo sabía. Cuando compartía mis inseguridades me atacaba y me decía que “era mi personaje”. Yo llegué a creérmelo. Es mi personaje el que se enfadó y se siente inseguro porque no puede ser de otra manera porque yo soy solo amor.  En medio de mi conflicto y escisión mental para dar sentido a todo, el grupo me reprochaba que “estaba en mi programa” y me identificaba con la mente.

Durante las ceremonias teníamos cuerdas para reducir a personas que tuvieran reacciones agresivas tras la toma de sustancias. Durante el viaje inducido por la ayahuasca, se reviven traumas. La música sugestiva y la “conciencia expandida” genera situaciones para las que no estábamos preparados. Una vez, una mujer que había sufrido una violación de niña se colgó de mi brazo y lloró sin parar durante 5 horas mientras se agarraba de mi brazo. Yo tenía sólo 25 años, me había drogado para conectarme con ‘la energía” de la sala y estaba desgarrada y desarmada ante su dolor. 

Una mujer que había sufrido una violación de niña se colgó de mi brazo y lloró sin parar durante 5 horas mientras se agarraba de mi brazo. Yo tenía sólo 25 años.

4.-Brotes psicóticos y despersonalización. Varela: “Ya estás lista”. 

Una noche tuve un brote psicótico durante una ceremonia en la Escuela Ayahuasquera. Estuve 10 horas rodando en el suelo, golpeando a la gente, con pánico porque pensaba que me “había quedado en el viaje” y no podía bajar. Tuve una “revelación”, que estaba muerta, que había estado siempre muerta, como en la película de “Los Otros”. ¿Volví a la realidad ayudada por “lo mental”, cuando me pregunté a mí misma qué significaba todo eso? Me contesté, “no sé lo que significa, pero está bien así. Está muy bien así”. me dijeron “Dejaste de luchar y te rendiste”. El grupo me felicitó por el viaje y concluyó que el brote psicótico me había llevado a una sanación profunda, porque me “había entregado” y me había liberado de la mente. Muchas personas se han quedado en el viaje y han acabado en psiquiátricos.

Tuve otro brote psicótico en otra ocasión cuando Varela estaba de visita en la comuna para dar las clases de la Escuela Ayahuasquera. Mi viaje tuvo que ver con el discurso de Varela, vi los personajes, utilizaba sus palabras, su lógica, el sistema de creencias que nos inoculaba …Cuando se lo conté, Varela me dijo: “Ya estás lista”. Había integrado completamente el discurso de Varela, ya estaba totalmente despersonalizada.

El grupo me felicitó y concluyó que el brote psicótico me había llevado a una sanación profunda, porque me había liberado de la mente. Muchas personas se han quedado en el viaje y han acabado en psiquiátricos.


5.-Soy “chamana”: he encontrado mi lugar en el mundo.

Fue entonces, al cabo de mes y medio cuando Varela me nombra facilitadora, encargada de mezclar y dirigir las ceremonias de ayahuasca. Tu eres la chamana que decide todos los detalles de la ceremonia y quienes son tus “apoyos”. La luna de miel que había empezado con mi entrada en la casa se dispara con la experiencia de dirigir ceremonias. Me crezco. Me siento encantada de la vida y en mi lugar en el mundo.

Yo siempre había cuidado mi manera de vestir, era “presumida”. Durante mi tiempo en la comuna empecé a abandonar mi apariencia física. Yo me sentía superior y la gente no me entendía. El mundo exterior era raro. Cuando veía a mi madre y me preguntaba si yo estaba en una secta descargaba toda mi hostilidad contra ella. Mi madre por entonces ya había contactado con mi padre y empezaron a buscar información sobre IM en internet. Alarmados por lo que encontraron decidieron buscar psicólogos expertos en sectas y empezaron las sesiones con un profesional de Barcelona que les dijo que lo primero que debían evitar es confrontarme y utilizar la palabra secta. Era preferible sembrar dudas en mí poco a poco. A partir de entonces, mi madre empezó a escucharme, y yo bajaba la guardia y le contaba lo que estaba haciendo. Me sentía cercana a mi madre, le hable de las teorías de Varela sobre el amor y le invite a abrir la mente y comprar su libro. Ella estaba dispuesta a leerlo. Me dijo que querían conocer donde vivía y les invité a visitarme. Vinieron ella y mi abuela y estuvieron muy educadas con toda la gente. El primer choque de realidad fue cuando conocieron a Carlos, que estaba deprimido, como tantas otras veces. Mi madre no conocía su existencia. Ellas insistían en conocer mi habitación y yo me resistía porque allí estaba Carlos y yo no quería que le vieran y reconocer que era mi pareja. Insistieron y al final les enseñé la habitación donde para su sorpresa estaba Carlos. No hizo falta hablar. Vi en sus caras el asombro ante esta pareja que yo había ocultado, y, sobre todo, porque conocen mis gustos con los hombres y no entendían qué hacía yo con ese hombre. Yo sabía que nunca hubiera salido con un hombre como Carlos fuera de IM pero lo había bloqueado en mi mente.

Cuando veía a mi madre y me preguntaba si yo estaba en una secta descargaba toda mi hostilidad contra ella.

Nota de la redacción:

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